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2n de ene 1982 Trabajo y devoción (Madras) | IV Conferencia Estatal de las Organizaciones de Servicio Sathya Sai
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En Menu : 22 y 23 Ene 1982 TRABAJO y DEVOCIÓN
22/1/82 SaiBabaDice.org/15/39
23/1/82 SaiBabaDice.org/15/40
El Trabajo
El hombre ha flotado y se ha hundido alternativamente en este océano de la vida mundana en que no hay esencia alguna, en su lucha por encontrar una salida, sin haber sido capaz de lograrlo. No hay otro medio que aferrarse al Señor de la Prosperidad, que es la encarnación del Amor. Si se entregan a El con devoción, El les ayudará a cruzar el océano de la vida.
Si hay deformidades en un árbol, éstas se pueden corregir. Si una piedra es deforme, también la pueden corregir con la ayuda de un cincel. Cuando la mente presenta deformidades, empero, no pueden corregirla sino por medio de la palabra y la senda de la verdad que proclama Sai.
La vida es una cosa muy valiosa y su base es la energía vital o el aliento de vida. Hay una serie de objetivos por cumplir en la vida. Hay muchas cosas que deben alcanzarse, sin importar cuáles dificultades hay que vencer. Pese a que el ser humano ha logrado muchas cosas, sigue trabajando día y noche para satisfacer cada vez más objetivos materiales, aunque todos sus logros anteriores no le hayan proporcionado ni satisfacción ni contento íntimos. No hay conformidad en el hombre.
El ideal principal que se debe alcanzar en la vida del ser humano es la Unidad, la Universalidad o Unicidad, y el único modo de hacerlo es trabajando empeñosamente en ello. Esta senda representa la fuerza salvadora de nuestra vida. El día en que se llegue a comprender el vínculo de relación que subyace entre hombre y hombre, se habrá logrado lo que éste busca. Al hablar de Unidad, sólo debemos continuar sumando lo que cada ciudadano de la India puede lograr por sí mismo en estrecha colaboración con los otros; el resultado que podrá obtenerse será asombroso, y sólo entonces serán capaces de entender la cantidad de alegría que podrán deducir. Hoy en día, puesto que está ausente la comprensión real de este vínculo entre un ser humano y otro, y puesto que prevalece el sentido del ego y de la envidia, la felicidad no existe. Ello hace que no seamos capaces, tampoco, de apreciar la grandeza del aire que respiramos, de los rayos de sol que iluminan al mundo, de las gotas de lluvia que ayudan a la vida, y menos aún, el poder sutil que subyace en cada objeto de la Naturaleza.
En estas circunstancias no resulta sorprendente que le adjudiquemos cada vez menos importancia a los Valores Humanos. En parte alguna encontramos que la naturaleza humana se base en el ideal del altruista espíritu de sacrificio, lo que implica que el individuo sacrifique sus propios ideales de naturaleza egoísta y trabaje por la meta del bien común de la sociedad.
Un país no consiste en un conjunto de cosas sin vida o de objetos inanimados. Consiste en un conjunto de seres vivientes que en todo momento se dan.
Deberíamos reconocer este hecho tan importante. Sin embargo, nos olvidamos en la actualidad que es lo sagrado de la sociedad lo que constituye el país real. Cada uno debería darse cuenta de que su propia felicidad descansa en la de la sociedad de la que forma parte, y que su propio bienestar está entretejido con el bienestar del pueblo. Sólo cuando se toma conciencia de este hecho puede llegar a prosperar cualquier país.
El ideal de la Organización Sathya Sai es que cada uno utilice su sabiduría y su talento en beneficio de la sociedad. Cualquier herramienta o maquinaria se oxidará si se la deja en desuso. De manera similar, si el hombre actual deja de utilizar adecuadamente su sabiduría y su talento con miras al bien común, se anquilosarán y se volverán inútiles. Sólo cuando trabajen con esta orientación le habrán dado valor a sus vidas.
En el Bhagavad Gita, dice el Señor: "No tengo nada que hacer en el mundo, ni nada que lograr. Sin embargo, si no llevo a cabo labor alguna, el mundo se detendría y es por ello que estoy incesantemente empeñado en trabajar".
Cada ser humano debería reconocer cuál es su deber y seguir esta senda de actividad o de servicio desinteresado. Los niños observan continuamente lo que hacen los mayores y siguen de cerca este ejemplo. Por lo tanto, es de gran importancia que los mayores lleven una vida ejemplar que pueda ser imitada por niños y jóvenes.
Cuando examinen la Verdad de Dios, llegarán a la conclusión de que Dios se refleja en la Creación. La Naturaleza observa al hombre que corre en pos de cosas que no puede lograr y a la caza de objetos ilusorios, y se ríe de él. Cuando observamos la proliferación de la abundancia de la Naturaleza en sus variadas formas y cosas, nos sentimos inspirados por un número infinito de ideas y pensamientos. Observen a la Tierra girando en torno de su eje a 1.600 km por hora. El resultado es que tenemos el día y la noche que le ayudan a prosperar a los seres vivientes. La rueda del mundo se mantiene en movimiento y con ello se hacen posibles las infinitas actividades de la humanidad. Y no sólo esto, sino que la Tierra también orbita en torno del Sol a 105.000 km por hora, de lo que resultan las diferentes estaciones, algunas de las cuales nos traen la lluvia para ayudarnos a producir alimentos y a mantener nuestras vidas. De todo ello, la Tierra no saca ningún beneficio para sí misma, no aprovecha de la alternancia de día y noche, ni de la rotación de las estaciones.
Este desinteresado trabajo que realiza perpetuamente la Madre Tierra encierra una lección para que el hombre la siga. El término Partha (apelativo usado frecuentemente por Krishna en El Gita para dirigirse a Arjuna) significa "hijo de la tierra" (Prithvi). Todos los seres humanos son hijos de la Madre Tierra y, como buenos hijos, deberían seguir su ejemplo. Al igual que los hijos siguen a la madre, los seres humanos deben considerar que el trabajo desinteresado por el bien común de la humanidad constituye un deber para todos ellos.
El principal valor de la vida humana es el carácter. La buena conducta y el carácter de un hombre, son cualidades que permanecen en la memoria de la gente mucho tiempo después de que éste haya abandonado sus despojos mortales.
En este mundo nuestro se sostiene que el conocimiento es más poderoso que cualquier cosa. Esto no es correcto. No hay nada más grande que el carácter. El poder de un cargo, de la riqueza o de la educación no se compara al poder del carácter o de las buenas cualidades. El carácter no es algo que pueda adquirirse en los libros. En general, sólo puede adquirirse gracias a un estrecho contacto y a la interacción con la comunidad en la que uno vive.
No hay escasez de libros ni de buenos maestros y hay gran cantidad de instituciones educacionales en las que se imparte una buena instrucción. Parece como si todo estuviera bien y la educación se impartiera adecuadamente. Pero, escuchamos que aquellos que egresan de las instituciones mencionadas no reflejan la calidad que representa un requisito fundamental del ser humano. ¿Por qué? No tenemos que buscar muy lejos para hallar la razón. Se debe a que la sabiduría y el conocimiento que se adquieren en escuelas y colegios están recubiertos por el equivocado revestimiento del deseo, del erotismo y la codicia. El "sol" del conocimiento se encuentra presente en los libros; sin embargo, el conocimiento que proviene de los libros no puede ser tratado como conocimiento real.
¡Encarnaciones del Amor! Todo el conocimiento que obtenemos en estado de vigilia desaparece en el estado de sueño. Cuando uno se despierta, se consideran irreales las experiencias sutiles del estado de sueño. El ser capaces de decir "Yo existo" se considera conocimiento. Cuando duermen no pueden decirlo y, por ello, no hay conocimiento en el estado de sueño. Así se darán cuenta de que el conocimiento en sí no es algo independiente. Se hace necesario y somos conscientes de él sólo cuando estamos despiertos y no cuando dormimos. En nuestro sueño nos olvidamos del ego, de la inteligencia e incluso de nuestra existencia. Si ello es así, ¿cuál será la situación cuando el cuerpo muera? ¿Qué experiencia podrán tener? Deseo, ira y envidia son malas cualidades que surgen del cuerpo, en tanto que las buenas cualidades como la bondad, la compasión, la tolerancia y el espíritu de sacrificio surgen del Alma, de la Realidad Esencial.
El hombre no hace esfuerzos para desarrollar las cualidades positivas que provienen del Alma, en tanto que corre tras las cualidades negativas como la ira, el ego y la envidia. Para la riqueza, la moralidad y el sacrificio es necesario un espíritu de renunciación, en tanto que la codicia es el cimiento de las cualidades negativas. Debido a que la falsedad y la malevolencia prevalecen en el mundo, el hombre se sume en la codicia. En esta encrucijada, debería ser objetivo de los miembros de las Organizaciones Sathya Sai promover las cualidades de bondad, compasión, tolerancia y espíritu de sacrificio. Y es justamente porque no se encuentran presentes hoy en día estas cualidades tan sagradas, que el hombre no es capaz de reconocer la santidad del nacimiento humano.
También se interpreta erróneamente en la actualidad lo que se dice respecto a los Valores Humanos. Seguimos adelante sin siquiera saber el real significado de los Valores Humanos. ¿Es la envidia una cualidad humana? ¿Son el ego o la ira cualidades humanas? ¿Es el egoísmo una cualidad humana? ¡No... No! Todas ellas son solamente cualidades animales. En nuestra conducta tomamos equivocadamente cualidades animales por humanas. "El nacer como ser humano es muy difícil". Este dicho representa una gran verdad. Al equivocarnos, tomando por cualidades humanas las características animales, le restamos su santidad al dicho que afirma que el nacimiento humano es el más difícil y escaso de obtener entre los seres vivientes. La calidad humana es esencialmente aquello que no lesiona a otros ni a uno mismo y que, por ello, le abre paso a cualidades divinas como la bondad y la compasión.
Vivimos en medio de los cinco elementos, y es sólo cuando llegan a reconocer que la vida está presente en cada uno y en todos los cinco elementos, que pueden vivir el propósito de la vida.
El primer elemento es la tierra. Dios existe en la tierra como conciencia de vida, y por ello no debemos ensuciarla.
El segundo es el agua. En este elemento Dios existe bajo la forma de conocimiento superior. Puesto que Dios existe en esta forma en el agua, si la desperdiciamos, estaremos malgastando nuestro conocimiento superior.
El tercero es el fuego, en el cual Dios existe en la forma de percepción de la conciencia.
El cuarto es el aire, en el cual Dios existe en la forma de fuerza vital.
El quinto es el espacio, en el cual Dios existe en la forma del sonido primordial o como encarnación del OM.
Es por ello que Dios es descripto con los nombres siguientes: Señor del Sonido, el que se expande por doquier, Sonido Prímordial, en la forma de la Luz, en la forma de la Dicha Eterna, el más grande de todos, en la forma de la Ilusión Cósmica o Maya, en la forma de la Prosperidad.
Dios no es únicamente la encarnación de los cinco elementos, sino que es también el regente de los ocho tipos de prosperidad.
En cada ser humano hay un pequeño átomo de este Dios universal. El ser humano no es meramente el cuerpo, y ustedes deben reconocerlo así.
Observen un disco fonográfico, sobre él no vemos más que unas líneas concéntricas, las que aparecen de manera similar en todos los discos. Sin embargo, cuando los tocamos, nos encontramos con que de ellos sale distinta música, diferentes palabras, etc., pese a que no hay diferencia aparente entre las líneas que aparecen en la superficie de uno u otro. De modo similar, a cada hombre le es inherente en forma latente todo su destino y todos los otros mundos, aunque externamente todos parezcan iguales. Todas las formas del hombre, como la niñez, la juventud y la vejez, ya están presentes en él. Todas las cualidades, los pueblos y las aldeas, los ríos, los lagos, las estrellas, los cielos, se encuentran en estado latente en el hombre. ¿Resulta entonces correcto identificarse con el cuerpo? Si se dedican a pensar seriamente en este asunto, verán que el pasado, el presente y el futuro están en ustedes. No hay fallas en las cosas de afuera, sólo las hay en vuestra visión. La Creación es sagrada, sólo que vuestra visión no lo es. Si pueden lograr que vuestra visión se torne "sagrada", verán como "sagrada" la Creación toda.
Si quieren ser egoístas, guardando un alto concepto de sí mismos y encontrando fallas y faltas en otros, no serán capaces de entender la belleza de la Creación. Simplemente, pregúntense ¿qué beneficio obtienen al criticar a otros? ¿Qué tipo de felicidad logran al encontrar las fallas de los demás? Llegarán a ser buenos y positivos sólo cuando analicen en profundidad las faltas propias. El autoanálisis es lo único que puede mejorar vuestra calidad. Ésta es una verdad que cada cual debe reconocer. Si desean alcanzar la verdadera felicidad o la dicha deben llevar a cabo su deber, sintiendo en todo momento: "Oh Dios! ¡Nada se mueve sin Ti! Todo responde a Tu plan y no soy sino un instrumento en Tus manos!".
La fuerza vital que se encuentra presente en cada uno de los cinco elementos debe ser bien comprendida por nosotros. No los podemos menospreciar ni considerarlos algo simple e insignificante. Debemos comprender y tratar de percibir el principio de la conciencia vital en la tierra, el conocimiento superior en el agua y la percepción consciente en el fuego. Es por esta razón que Adi Sankara dijo: "Despierten y sean conscientes!". Dios es "conocimiento-existencia-dicha". Es la percepción consciente. En el aire, Dios es el aliento vital, la fuerza vital o la encarnación de la energía. En un espejo vemos nuestro reflejo y pareciera como si este reflejo fuera un objeto en sí. El aire es como el espejo y en este espejo aéreo se puede ver el reflejo de la vida. En tanto exista este espejo no nos libraremos de la imagen que refleja, y sólo cuando lleguemos a comprender y reconocer esta idea podremos lograr un real desapego.
¿Qué es el desapego? Si carecemos de buenas cualidades y de buenos pensamientos, no podemos lograrlo. Sólo el sacrificio de las cualidades y pensamientos negativos hace posible alcanzar el desapego. El desapego o la desvinculación no significa meramente renunciar a la familia y retirarse al bosque. Es necesario reconocer su sentido correcto. Cuando existe el sentimiento del "yo", surgen los sentimientos de lo "mío", y con esta visión, cualquier cosa que emprendan los hará caer en las alternativas del dolor y la pérdida. Para que exista el sufrimiento se requiere principalmente que exista la ignorancia y ésta, a su vez, es resultado de la dualidad. La razón para la dualidad es la inteligencia, y la razón de ésta son los agrados y los desagrados. Agrados y desagrados surgen con el nacimiento. La razón para que exista el nacimiento es la acción, el trabajo, el Karma. Esto hace que el trabajo sea sagrado. El trabajo puede llevar al hombre a la más alta gloria. He dicho en múltiples oportunidades, citando El Bhagavatha, que el trabajo es Dios. El trabajo es responsable de la felicidad y del sufrimiento. El hombre nace con trabajo, crece con trabajo y muere con trabajo. Para el hombre, el trabajo es Dios y, por ello, todo trabajo debería ser realizado con gran dedicación y guardando estos elevados pensamientos. Podemos preguntarnos si existen en el mundo personas que reconozcan esta verdad y puedan ser llamadas gente desvinculada, carente del sentimiento del "yo"... y el "mio". Yo puedo decir que hay muchas personas así en el mundo. Si encontramos diez personas negativas, una será positiva, una será temerosa de Dios. De las diez, una será alguien que haya renunciado a todo apego y a todo deseo. No obstante, sólo cuando todos se vuelvan positivos y haya un gran número de personas así, mejorará el mundo.
Cualquier cosa que Dios haga, diga o mueva a que otros hagan, estará orientada sólo al bienestar de la humanidad y del mundo. Él es la fuerza impulsora única que mueve al mundo entero. El hombre es sólo un instrumento. Y es esta Fuerza Divina presente en los seres humanos la que los impulsa a la acción.
Este cuerpo es un templo en el que Dios reside. El cuerpo es también un recipiente que Dios ha enviado al mundo para alguna labor. Digamos que ustedes piden prestada una vasija para una ocasión especial en vuestro hogar. Cuando la devuelven, después de haberla usado, serán considerados de muy bajo nivel si la entregan dañada, sucia o en malas condiciones. Aquel que la retorne en iguales condiciones a como la recibió, podrá ser tildado de "mediocre". Pero aquel que repara los defectos que podía haber tenido la vasija, la limpia y la pule, devolviéndola en mejor estado del que tenía, es la mejor clase de persona y podrá ser considerada incluso Divina. Para la prosperidad del mundo, hemos pedido prestado de Dios este recipiente del cuerpo. ¡Cuán puro y limpio está este recipiente cuando llega al mundo! Si luego de recibirlo tan perfecto, le abrimos agujeros de ira, deseos y envidia y lo devolvemos en malas condiciones, estaremos cometiendo un acto del más bajo calibre. Es por ello que debemos tapar esos agujeros con el conocimiento del Yo y devolver el recipiente brillante y en óptimas condiciones. Sólo así se nos podrá tildar de personas de la más alta categoría.
Nos estamos olvidando de la labor para la cual Dios nos ha dotado de este cuerpo. No sabemos cuándo perecerá, cuándo la ilusión dejará de hacerlo danzar en el mundo. No sabemos lo que ocurrirá, ni cuándo los ojos se cansarán, ni cuándo el cabello se tornará gris, ni cuándo los jóvenes comenzarán a hacer mofa de las excentricidades de la vejez tratando a los viejos burlonamente como a monos. No sabemos cuándo se desmoronará este muñeco de piel y huesos. Y es necesario que entiendan esta verdad. La vida del hombre tiene el propósito de alcanzar el conocimiento y perfeccionar su carácter. Esta vida, que es muy valiosa, no debe ser desperdiciada. Únicamente cuando se hayan removido la impureza y la ignorancia, llegará a brillar el lustre del verdadero Yo.
En Brindavan les he dado algunos ejemplos a los niños, y voy a repetir uno o dos de ellos ahora. Cuando una vaca pare una cría, cuando ésta cae al suelo viene aún recubierta por una especie de membrana que la envuelve. La vaca la lame hasta remover por completo la membrana y sólo entonces la cría puede pararse en sus patas. Mientras la recubre la impureza, no puede estar viva ni moverse. Si la vaca que no es más que un animal le da, de esta manera, fuerza y vida a su cría ¿no le dará fuerzas a los seres humanos el Protector de Almas y del Mundo, para ayudarles a ponerse de pie y enfrentar el desafío de la vida? ¿No será capaz el Boyero Inmortal de ayudar a los devotos a realizar su labor y su misión en la vida? Si hay alguien que no guarde esta fe y esta confianza, ¿cómo puede decirse devoto? ¿De qué sirve repetir simplemente la palabra "devoción"? No viene a ser más que un mar oscuro. Hay un tipo de gente de baja categoría que no hace sino repetir una nueva palabra que se ha puesto de moda: "Divino". Ello los embriaga como el exceso de vino.
Decimos: "¡Nos entregamos a Dios!". Pero nos entregamos sólo a la codicia. Lo que en verdad se requiere es una triple pureza: pureza de pensamiento, de palabra y de obra. Lo que deben hacer es aunarlas y limpiarlas de toda impureza. Limpien todos los instrumentos de acción que poseen de las trazas de ego, de ambición y de envidia.
Como miembros de las Organizaciones de Servicio Sathya Sai, deben realizar trabajos desinteresados. Estas organizaciones no han sido establecidas con el objeto de crear cargos que otorguen poder. La Organización existe exclusivamente para prestar servicios desinteresados como práctica espiritual. El servicio forma parte de la devoción a Dios. Debe llevarse a cabo con dedicación y devoción. En la devoción hay tres categorías. Una externa, una segunda interna y una tercera, que es devoción ininterrumpida.
En estos días interpretamos estos tipos de devoción de diferentes maneras y no los comprendemos correctamente. Les explicaré el verdadero significado de estos tres tipos de devoción. Será algo que no han oído antes. Ellos emanan del Alma y son inmensamente sagrados.
La Devoción
El Señor que otorga prosperidad es la Encarnación del Amor. Está lleno de Amor. El Amor es Su Forma Divina. Su Amor lo permea todo en el Universo. Y ésta es la fórmula conducente a la liberación. Dios no puede ser comprendido por medio de palabras, sin entender un poco este Amor Supremo. ¿Cómo pretenden lograr buenos pensamientos en este mundo, sin comprender este Amor que es la verdadera forma de Dios?
Si algo se oxida, lo pueden limpiar. Si hay una cáscara o una vaina que cubra una semilla, la pueden remover. Si lo quieren, incluso, pueden remover la ignorancia de un individuo normal, pero resulta imposible salvar y rectificar a una persona estúpida.
¡Encarnaciones del Amor! Todos ustedes se hallan reunidos aquí sólo por los lazos del Amor. Sólo el Amor liga a una persona con otra o a una cosa con otra. Todo el mundo está lleno de Amor. La vida carente de Amor puede describirse como inanimación.
En el Amor hay tres etapas. La primera es la etapa mejor y la más elevada. Los seres humanos que se encuentran en esta elevada etapa, poseen plena fe y la confianza en que Dios, que es la encarnación de la dicha eterna, está presente en todos los seres sin excepción. Creen plenamente en que el Amor abunda en todos los seres vivientes y en las cosas del mundo. Estos individuos sentirán que Dios está presente en todas partes y en cada cosa en forma de Amor, y que irradia incesantemente. Para gente así, la actitud permanente será la de "carencia de animosidad contra cualquier ser viviente". Vale decir que en todo no ven más que Amor. No hacen diferencia alguna entre su propia gente y otros. Personas de tan elevada calidad no experimentarán sino dicha y nada les resultará inalcanzable.
Los que se encuentren en la segunda etapa o nivel, se preocuparán únicamente de su propio bien y del bienestar de sus familias y círculo cercano, del confort y la felicidad propia y de sus allegados. Puede que otros no les importen, ni que busquen encontrar fallas en los demás. Ellos pueden catalogarse como de calidad mediana.
Hay algunos que no se alegran de ver la felicidad de otros, y de hecho, sienten envidia de esa felicidad. Siempre estarán tratando de encontrar faltas en los demás, de criticarlos o de tratar de interferir para borrar esa felicidad. No soportan la felicidad de otros. Con ello no hacen sino arruinar todos los aspectos del Amor en sí mismos. Del mismo modo en que el cuervo siente envidia del canto del ruiseñor, esta gente siente celos ante los logros de los demás. Así como la cigüeña ridiculiza al cisne, esta gente ridiculiza a la gente buena. Ellos se encuentran en el más bajo nivel del Amor.
Pese a que el Amor se encuentra presente de la misma manera en todas estas categorías de personas, cada una de ellas goza y utiliza este Amor de diferentes modos. En cada árbol de la vida se encuentra presente el Amor bajo la forma del dulce jugo de los frutos. Pero está recubierto por una cáscara llamada "deseo" y ello hace que no nos demos cuenta de la existencia del jugo. Sólo aquellas personas que retiran la cáscara del deseo y extraen las semillas de las cualidades negativas de la ira y la envidia, pueden gozar del dulce jugo de los frutos del Amor Supremo. Cuando uno arroja las semillas de los agrados y desagrados y remueve la cáscara del deseo, puede gozar del Amor Supremo. Esto también se denomina "encarnación de la dulzura". Las Upanishads dicen que esta dulzura es el Creador.
Con el anhelo de experimentar esta dicha, las Upanishads señalan diez tipos de devoción, y esta devoción puede clasificarse en tres divisiones. Aunque ello se describe de varias maneras en el lenguaje común, los Vedas indican que, en esencia, hay únicamente tres tipos de devoción: la externa, la interna y la ininterrumpida. Ellos han sido descriptos de diferentes maneras y se han entregado variados comentarios al respecto. Todo aquello que está conectado con el escuchar, el asimilar todo lo que se haya aprendido y el practicar todo aquello que se ha escuchado y aprendido; todos los rituales conexos a sacrificios, la visita a lugares de peregrinación y diferentes tipos de servicio como la caridad, el cumplir con los deberes y la práctica de la moral, se clasifican todos como devoción externa. La repetición del Nombre, las austeridades y consagraciones también se inscriben en este tipo de devoción, por conectarse con lo inerte.
Aunque uno pueda estar sumido en la meditación y llegue a la experiencia de visualizar una imagen Divina, no por ello deja de valer esta clasificación, puesto que todas estas cosas surgen del cuerpo, de la mente y del intelecto, los que son de naturaleza transitoria y no permanente. Este cuerpo debe perecer y, por lo tanto, las experiencias que provienen de él también desaparecen con él. El cuerpo es aquello que se incinera. De modo que también las experiencias se incinerarán. Pese a ello, no debemos sentirnos descorazonados o desengañados. Ello es necesario para la primera etapa.
Al viajar por esta senda, debemos adelantar lentamente hacia la segunda etapa de la devoción interior. Mucha gente cree que la devoción interior consiste en dedicarse a una forma o imagen Divina y experimentar exclusivamente la visión mental de aquella forma en privado. Esto no es correcto.
La devoción interna es algo sutil que se logra mediante el efectivo control de la mente, y que consiste en tener la experiencia de uno mismo. No es correcto pensar que el control de la mente significa mantenerla estacionaria sin que siga vagando. El ser capaces de limpiar la mente de pensamientos impuros representa el correcto significado de "interno". Siempre se piensa equivocadamente que hay que fijar la mente y que ello implica control. La mente posee la característica de poder ser disuelta, pero no puede mantenerse estacionaria. Para ello debemos realizar ejercicios de respiración. Esto significa inhalar, retener el aire y exhalar el aliento de manera pareja y regular. Si desean practicarlo, no pueden hacerlo en grupo, ya que se trata de una práctica espiritual que se debe llevar a cabo en un ambiente de aislamiento, en un lugar tranquilo, libre de ruidos o de cualquier clase de perturbaciones. La mejor hora para esta práctica se sitúa entre las 03:00 y las 05:00 horas de la mañana, período que se denomina de las horas auspiciosas. Se puede elegir una hora apropiada dentro de este período, luego uno se encierra en su habitación, sin tomar contacto con nadie. Entonces se sienta tranquilamente y respira ajustando el ritmo de inhalación y exhalación. Es importante que el ritmo sea parejo. Si comenzaran inhalando, por ejemplo, a razón de diez veces por minuto, deben tratar de reducir este ritmo gradualmente a nueve veces, luego a ocho y así, sucesivamente, hasta que lleguen al punto en que inhalen sólo una vez por minuto y exhalen también una vez por minuto. Ello no debe intentarse con prisa. Cada uno debe tomarse su tiempo y proceder paulatinamente con el proceso de ir reduciendo el número de inhalaciones y exhalaciones.
El flujo de pensamientos, de resoluciones y de agitaciones mentales afecta y perturba vuestra respiración. Si desean controlar la respiración por este medio y dirigirla por el camino correcto, existe un método muy apropiado para indicar la perfección en este empeño, por el que pueden guiarse. La punta de la lengua debe llevarse a tocar suavemente la parte posterior de los dientes. Cuando la mantienen en esta posición específica, pueden llegar a reducir el número de pensamientos en la mente y podrán conectarse en el control de la respiración. Lograrán así, también, una sensación de soledad.
Cuando lleguen a controlar los deseos y agitaciones de la mente y puedan separarse de los pensamientos del cuerpo y de las cosas que les rodean, habrán llegado a la etapa de la devoción interna.
Todo lo que hacemos con el cuerpo y la mente es tildado de externo en Vedanta. La devoción interna es aquel estado de la mente en que no hay pensamientos ni deseos, sino únicamente concentración en Dios. Es justamente a través de los pensamientos y los deseos que es destruida la naturaleza humana misma.
Les daré un ejemplo para todo esto. Pese a que hay innumerables árboles y plantas en nuestro planeta, que crecen y se secan y se mezclan con la tierra, ésta no es perturbada ni afectada por ello. En el estado de devoción interna, la mente es disuelta de pensamientos y permanece en un estado de estabilidad. Aunque Dios está en todas partes y en cada uno, en aquella gente en la cual la mente se ha disuelto y librado de impurezas, Su Presencia irradiará notoriamente. Hay un ejemplo para esto. En todo lugar en que haya un espejo de agua, el sol y la luna se reflejarán.
Aquí hay un vaso pequeño con poca agua, pero si lo sacan afuera verán el sol reflejado en él. Aunque el agua es poca, verán el reflejo del sol, porque está quieta y es pura. Por otro lado, pueden ir a la orilla de la vasta extensión del océano y probar si pueden ver el reflejo del sol. No lo verán, porque el agua ondula y se mueve constantemente. De nada sirve entonces esa gran cantidad de agua! Más aún, tampoco ven el reflejo del sol en el fondo de un pozo de agua sucia y barrosa. Incluso, tampoco pueden ver su reflejo en el sagrado río Ganges, porque su agua Fluye permanentemente y de nada sirven su pureza y su fondo arenoso. De modo que pueden ver que el reflejo del sol no puede encontrarse en el agua que fluye en el río, que se agita en el océano o que está sucia en el pozo.
De manera similar, Dios no se reflejará en una mente llena de agrados, de desagrados y deseos, o en una mente que vacila o que está llena de pensamientos impuros. Si quieren demostrar la presencia de Dios en todos los seres humanos, deben reconocer la importancia de la pureza y la estabilidad de la mente. Cuando la mente es pura y estable, la Divinidad será resplandeciente.
Para experimentar la Divinidad de esta manera, sólo la devoción interior les podrá ayudar. Por cualquier otro camino pueden lograr otras cosas, y algunos podrán incluso experimentar distintos tipos de visiones. Pero ellas no serán sino alucinaciones o creaciones de la inspiración.
Sin buenos pensamientos y buenas cualidades no lograrán controlar la mente. ¿Cómo pueden construir una casa sin ladrillos ni argamasa? Para alcanzar la pureza y estabilidad de la mente resulta esencial una práctica constante. La devoción interior no se obtiene simplemente con tomar una imagen Divina, adorarla, cerrar la puerta para besarla y sentirse uno con ella en la devoción. Esto no puede llamarse más que devoción externa. Después de todo, la imagen sacra no es más que un objeto creado por el hombre. Deben experimentar y adorar sólo a vuestro Yo, y no a un objeto creado. Deben tener la visión de la Divinidad Primordial o de la Fuerza Cósmica, cuyo reflejo está en vuestro Yo. No obstante, la adoración de la imagen sacra creada resulta necesaria como un primer paso. Aquel que sigue a la mente, seguirá amontonando impurezas y se rendirá a las alucinaciones. Ustedes deben preservar lo sagrado en la mente. ¿Y cómo pueden elevar la mente a este nivel? Por medio de la práctica constante. |