|
03 enero 1974 Vespertino. Contestando dudas de los Gurus Bal Vikas | 3 de Enero de 1974
Rajamahendravaram (Rajahmundry)
Conferencia de toda India de la Org. Sri Sathya Sai Seva
 ********************* ॐ *********************
Puede oirse el audio de esta fecha ( 3/1/74, por la tarde, AUDIO 5902 )
Nota sobre esta versión
No hay transcripción oficial publicada. El portal Sri Sathya Sai Speaks lo deja como inédito. Sanathana Sarathi de febrero de 1974 trae solo un resumen. El texto que sigue es una reconstrucción al español desde la interpretación consecutiva de la grabación (Swami habla en telugu; el intérprete traduce). Se limaron repeticiones. Entre corchetes, tramos inciertos.
La grabación dura unos 67 minutos. En la segunda mitad hay pasajes rotos en la pista del intérprete; van marcados, no rellenados.
Las preguntas de la mañana
Encarnaciones del Divino Ātman, maestros de Bal Vikas: esta mañana hablamos de los muchos caminos por los que los ideales que tenéis en la mente pueden entregarse a los niños, y de los muchos cauces por los que vuestras aspiraciones pueden cumplirse.
Los maestros que escucharon esta mañana han entregado ahora papelitos con sus dudas, y con lo que les inquieta sobre cómo impartir esta educación. Tomaré algunos de los más importantes y daré respuesta.
Por los papelitos se ve que algunos maestros no saben lo que deberían saber, no saben lo que deberían poner en práctica, y no saben lo que de veras deberían enseñar. Si se mira con cuidado, surge la duda misma: ¿cómo van a poner a los niños en el buen camino?
Algunas preguntas no tienen ni cabeza ni pies. Es posible que quienes las hicieron no tengan práctica ni experiencia en el lugar del maestro. Solo por eso no hay que empujarlos a un lado. Es sankalpa de Sai enseñarles también a ellos, y por medio de ellos llevar adelante las instituciones de Bal Vikas.
Lo que ninguna religión enseñó
Todos sabéis que en este mundo han tomado forma muchas religiones, muchas castas, muchas creencias y muchos caminos. En todos ellos la gente se confunde solo cuando la pregunta es por el Dios que no conoce. Sobre la verdad, sobre la ahiṃsā, sobre la dayā y el prema — sobre lo que ya se conoce — no hay lugar para confusión alguna.
En los principios de satya, dharma, śānti y prema no hay lugar para la disputa. Ninguna religión os enseñó jamás a decir mentira. Ninguna os enseñó a cometer injusticia. Ninguna os pidió perder la fe en el Guru, ni dejar de respetar a los padres. Ninguna enseñó esas cosas torcidas.
Y sin embargo, en lo mismo que conocemos bien — la verdad, la fe en Dios, el respeto a los padres — no lo ponemos en práctica, y con la práctica no se lo enseñamos a los niños ni les creamos la determinación de seguir lo que ya se sabe. Eso, de por sí, es sorprendente.
Por eso, al enseñar y comunicar satya, dharma, śānti y prema, no hace falta temer una religión, una casta, un camino, ni siquiera un país. Ese valor tiene que nacer del propio corazón.
Niños de otras creencias
Algunos escribieron, sin firmar: si admitimos en Bal Vikas a gente de otras religiones y otras comunidades, ¿la enseñanza sagrada que damos allí será rechazada, tomada por un camino contrario, y se volverá motivo de roce?
En Bal Vikas, o en cualquiera de las organizaciones Sathya Sai, hay que procurar que casta, religión y escritura no tengan lugar como rótulo de admisión.
Hay una sola religión, la religión del amor. Hay una sola casta, la casta de la humanidad. Si sostenemos estas dos, entonces a cualquier país que vayamos, cualquier comunidad que encontremos, cualquier religión en que entremos, el único principio de satya, dharma, śānti y prema tiene que resplandecer.
Del mismo modo que contamos a los niños las historias de los hombres sagrados de este país, no hay nada malo — todo es deseable — en contarles la vida de personas sagradas que ganaron nombre en otros países.
Así como les enseñamos los principios divinos bajo los nombres de Rāma, Kṛṣṇa, Sai, Viṣṇu, Śiva, Durgā, Lakṣmī y Gaṇapati, así también pueden ponerse ante ellos Cristo, Allāh y los caminos sagrados de los demás, incluido el zoroastriano. No hace falta vacilar.
Es mi esperanza que las organizaciones Sathya Sai, al hablar de un sentimiento vasto y del amor universal, no queden atadas a diferencias de nombre y forma, ni de país, tiempo y circunstancia. Muchas organizaciones predican solo a sus fundadores. Para estas deseo una mente más ancha.
La divinidad es una
La divinidad es una. No es algo formado en un espejo, ni encerrado en un lugar. Es un principio vasto, que resplandece como un solo tejás a través de todo tiempo, todo país y todo espacio.
En la divinidad no se puede marcar grande y pequeño, alto y bajo. Quienes arman disputas — ¿es más grande Rāma, o Kṛṣṇa, o Allāh, o Cristo, o Viṣṇu, o Śiva? — son sencillamente gente que no conoce el principio divino. Son del todo necios.
Una persona que no sabe quién es ella misma, si es grande o pequeña, ignorante o sabia, y que aun así se adelanta a decidir la altura y la bajeza de la divinidad: eso es una noción ridícula. Podéis ver por vosotros mismos lo necio que es.
Se ha vuelto una moda ordinaria que quienes se llaman nāstikas pregunten: no hay Dios; este no es Dios; si fuera Dios, ¿haría estas cosas?
Este cuerpo y aquel cuerpo
Un ejemplo pequeño. A este cuerpo se lo llama Sathya Sai Baba. A aquel cuerpo se lo llama Bhagavān. Esos nombres los fijaron algunos mayores. Si alguien quiere decidir que yo no soy Sathya Sai Baba, o que él no es Bhagavān — o lo contrario — solo puede hacerlo si nos conoce a los dos por entero.
Una persona que no ha visto la forma de ninguno de los dos, y que ni siquiera ha oído el nombre: ¿de dónde saca autoridad para decidir que este no es Sathya Sai Baba y aquel no es Bhagavān?
Del mismo modo: ¿ha visto a Rāma? ¿Ha visto a Kṛṣṇa? ¿Ha visto a Viṣṇu, o a Śiva, o a Cristo, o a Allāh? Que decida que este no es aquel no es más que la encarnación de la ignorancia.
El fin de la educación es el carácter
Un delegado vino hace unos minutos y dijo que quien no tiene educación es un ciego. Pero si tomamos la edad presente, la edad de Kali, y preguntamos quién es el ciego, la respuesta que viene es: el hombre educado que no ha adquirido buenas cualidades.
La educación hay que entenderla como aquello que hace resplandecer el conocimiento. No tiene sentido llamar educado a un hombre solo porque, en esta época, ha juntado una carga de títulos, como un cuenco de limosna.
Se ha dicho: el fin de la educación es el carácter. Tiene sentido tomar la educación como la medida con que se protegen las buenas cualidades. Tomar solo la fuerza de la información, sin mirar las cualidades, no hace a un hombre apto para estar en el lugar de la educación.
Algunos maestros dudan si pueden admitir en Bal Vikas a niños cristianos, o musulmanes, o de otras clases, y darles estas enseñanzas. No hace falta dudar. Quien entra en Bal Vikas queriendo hacer sagrada su vida puede recibir ese respeto. Para alentarlos también es justo hablarles de los fundadores y de las grandes figuras de sus propias religiones.
El deber es Dios
Algunos tenéis el puesto de maestro de Bal Vikas solo en el tiempo libre, y servís en una escuela elemental del gobierno o en otra institución. En el tiempo que queda después del deber ordinario, mañana o tarde, dais a los niños historias sagradas, versos sagrados o pasajes de la Gītā. Los directores de esas escuelas toman una actitud rencorosa, hacen propaganda y os causan daño. Los maestros se estremecen y pierden la satisfacción.
Tengo que deciros con gusto: no deis lugar al miedo en este asunto. El deber es Dios. Mientras hacéis el deber que os asignaron la dirección y el gobierno, cumplidlo. Después, en el tiempo libre, en vuestra propia casa, cualquier buen trabajo que hagáis no puede tener objeción. Os bendigo, y os doy esta seguridad: hecho el deber de la escuela, el trabajo en la propia casa no puede prohibirse.
El gobierno tiene derecho a poner un impuesto sobre la tierra, y a fijarlo según la cosecha. No tiene derecho a decir que no podéis cultivar jazmín, o que tenéis que cultivar un fruto y no otro. Puede gravar lo que habéis criado. No puede prohibir el cultivo. Del mismo modo, mientras servís en la escuela tenéis que hacer bien ese servicio. Pasadas las horas de clase, nadie tiene derecho a preguntar qué hacéis en casa.
Olvidando el valor y la firmeza, tenéis que tener fe completa. Si creéis que el trabajo que hacéis es sagrado, útil y tiene un fin, podéis quedar inconmovibles. No hace falta inquietarse. El valor para ese trabajo viene de la fe.
Cimiento, paredes y techo
En el trabajo que habéis emprendido, lo primero es la confianza en uno mismo. La confianza es el cimiento. La satisfacción es la pared que se levanta sobre ese cimiento. El sacrificio es el techo. La realización es la vida que se vive en esa casa. La meta última descansa en la confianza.
Si la casa en que vivís no tiene techo cabal, entran el sol y la lluvia. Si las paredes no están seguras, entran los ladrones y se llevan lo que hay. Si no hay cimiento firme, vosotros mismos estáis en peligro y la casa no se tiene. Con confianza, satisfacción y sacrificio se puede poner la vida del lado recto y llegar a la realización. Así se apartan el trastorno, el insulto y la lluvia de las circunstancias.
No se puede tener placer si no viene después del dolor. Del dolor viene el placer, y de la pena la dicha. Lo que al fin se obtiene viene de una fuente contraria a sí misma.
Imitar es humano, crear es divino
Todos los que se han unido a la organización Sai tienen que buscar la prueba dentro del propio corazón. No deben buscarla en la apariencia exterior, ni querer imitar lo que ven. Quienes han perdido la fuerza de su propia determinación copian a otros. Quienes tienen determinación propia no copian lo que meramente ven.
Tenéis vuestra propia vida y vuestro propio Ātman. Si las ideas solo emanan de otros, y el camino es solo el camino que otros siguen, ¿qué se ha hecho de vuestra independencia? Si una cosa es buena, se la puede seguir. Tomar las cosas solo en la superficie, como insectos sobre una flor, no alcanza.
[Un tramo corto, sobre copiar y sobre comprar información, está muy roto en la pista del intérprete. El hilo que sigue es claro.]
El sentido de todas estas organizaciones, conferencias y reuniones es subir desde lo humano y alcanzar la naturaleza divina. Imitar es humano; crear es divino.
La naturaleza humana es superior a la animal. La naturaleza divina es superior otra vez a la humana. En la naturaleza animal no hay naturaleza humana; en la humana queda un residuo de la animal. Del mismo modo, en la naturaleza humana hay naturaleza divina; en la divinidad pura no hay naturaleza humana. Hay que hacer que cada uno mire la chispa de divinidad presente en la naturaleza humana, la promueva y se vuelva divino. Si en nosotros no hubiera un elemento de divinidad, ninguna sādhana serviría de nada. La creencia de que por el intento y por la sādhana se puede alcanzar la divinidad descansa en que el elemento ya está, y hay que promoverlo.
Caña de azúcar, aceite y agua
Si traéis caña de azúcar y solo la sacudís, no vais a obtener azúcar hecha. Es cuando la caña entra en la máquina, se saca el jugo, se purifica de muchos modos y se pone al fuego, que obtenemos azúcar en cristal. Porque el azúcar ya estaba en la caña como jugo, hoy lo podemos ver como azúcar. Si no hubiera estado como jugo, no saldría cristal.
Si tomáis semillas y las ponéis en una lámpara como si fueran aceite, la lámpara no se enciende. Solo cuando las semillas se prensan, se saca el aceite y se purifica con ayuda del fuego, se puede poner una mecha y encender la lámpara. Lo que hoy disfrutamos en forma explícita ya estaba ahí.
En la superficie de la tierra no veréis una gota de agua. Si se hace una perforación y se usa una máquina, el agua que está a gran profundidad sale. Sale porque ya estaba. Del mismo modo, en el lugar más interior del corazón está esta corriente de divinidad, no visible y no fácil de entender. Por algún proceso — japa, yoga, bhajan, buena conducta, buenas obras — la sacamos y la disfrutamos.
No tiene sentido decir que estamos sacando algo que no existía. Lo que disfrutamos ya existe en nosotros. Teniendo esta divinidad pura en el propio corazón, andamos como ciegos, buscando por el mundo entero: ¿dónde está la divinidad, dónde está Dios?
No plantéis diferencias en el corazón tierno
La divinidad es omnipresente. A Dios se lo encuentra en todas partes. Por eso en Bal Vikas no hace falta tener en mente la comunidad ni la religión particular. Apoyad la enseñanza en las buenas ideas contenidas en las religiones, y haced llegar a los niños que Dios está presente en cada religión y en cada cosa.
Enseñar a niños y niñas que una religión es grande y otra no, que un Dios es grande y otro no, es indeseable. Si podéis enseñarles que no hay tales diferencias, os eleváis a un lugar alto. Esos corazones tiernos son puros, firmes y muy receptivos. Tened gran cuidado de que estas diferencias no se implanten en ellos. No solo en materia de religión: ved también que no desarrollen odio, ni diferencias, entre las personas que los rodean.
Las dos frases de Vyāsa
Todas las escrituras y tradiciones de la India, y los textos contenidos en los dieciocho Purāṇas compuestos por el gran Vyāsa: Vyāsa transmitió el contenido esencial de esos dieciocho Purāṇas en dos frases: paropakārāya puṇyāya, pāpāya parapīḍanam. Hacer el bien a otros es puṇya. Hacer daño a otros es pāpa.
Hacer el bien es una gran cosa. Si no estáis en condiciones de hacer el bien, es mejor sentarse quieto y no hacer nada. Si intentáis hacer mal a otros, eso es el mayor pecado.
Sea pecado o mérito, placer o dolor, está contenido en nuestra propia acción. Placer y dolor están juntos. Nadie puede separarlos. No hay un placer puro y aislado que se pueda mirar por sí solo. Solo cuando el dolor madura lo llamamos placer. Dolor y placer no son dos cosas. Ekam eva advitīyam Brahma: esto es uno, y uno sin segundo. Los tomamos por dos solo porque vienen en dos tiempos distintos. Que parezcan distintos es consecuencia del tiempo que cambia.
No debéis dar lugar a este sentimiento dual. No deben someterse ni a la alabanza ni al insulto. Con valor en el corazón, con fe plena, y con la divinidad en el corazón, deben seguir y hacer su trabajo.
Harishchandra
Cuando queremos poner en práctica cosas buenas, siempre hay que esperar que haya muchos obstáculos. No os prestéis jamás a esos obstáculos. No les hagáis caso. Con valor, tened el objetivo a la vista y llegad al fin.
En la historia de Bharat habéis leído la vida de muchos grandes hombres. Tuvieron obstáculos en lo que quisieron lograr. La verdad era su objetivo primero. Quien tuvo la verdad como objetivo primero tuvo, en vida, toda obstrucción. Tuvo que vender a su esposa. Tuvo que vender a su hijo. Al final tuvo que venderse a sí mismo. Aun en tales circunstancias no se desvió del camino de la verdad. Porque se atuvo a él a través de todas las dificultades, se lo llamó Satya Harishchandra. Nombre, edad, vínculo: nadie pudo cambiar ese nombre.
Quien había sido encargado de cobrar el principal y el interés debidos por Harishchandra volvió a su señor Vishvamitra y dijo: es posible juntar el cielo y la tierra y atarlos; es posible tomar hierro fundido en las manos y beberlo sin herida; es posible meter el agua del océano entero en una vasija. No es posible hacer que Harishchandra diga una mentira.
[El nombre del enviado queda ininteligible en el intérprete. La historia y el dicho a Vishvamitra son claros; no se fuerza el nombre propio.]
Por eso, para alcanzar nuestro objetivo no debemos desviarnos jamás del camino que nos hemos trazado. Si hace falta sacrificar la vida entera para alcanzarlo, estad dispuestos a hacerlo. No volváis atrás. Esta es la determinación firme que deseo que tomen los miembros de la organización Sathya Sai.
La vida que está en este cuerpo tiene que acabar algún día. Si no acaba hoy, acaba dentro de diez años, o de cincuenta, o de diez días. Este cuerpo tiene que abandonarse. Por causa de un cuerpo así, desviarse del camino de la verdad y tomar el camino torcido no es correcto.
El viaje para el que no nos preparamos
En este mundo, si queremos emprender un viaje, aunque sea corto, todos saben que hay que hacer alguna preparación. Para venir a estas reuniones os preparasteis: un tren, y si no había billete un avión, y si no había ni uno ni otro un ómnibus o un taxi. Juntasteis el equipaje con tiempo. Porque la preparación fue temprana, pudisteis venir y tomar parte.
Si queréis ir un día al cine, guardáis dos o tres rupias en el bolsillo, os ponéis los zapatos y os preparáis para ir. Para viajes de varias clases nos preparamos. Si no nos gusta un compromiso, lo cancelamos. Para el viaje espiritual no se toma el mismo cuidado.
[El cierre de esta comparación queda flojo en la grabación; el sentido es el contraste entre la preparación mundana y el viaje interior descuidado.]
También están presentes personas que se han unido a la organización por un empleo, o por su profesión ordinaria. A esa gente, que entra con ideas necias, no hay que permitirle entrar con esas ideas. Porque damos tanta importancia a este ideal mundano, nuestra propia vida se vuelve en alguna medida inútil.
Los que os habéis unido como miembros de las organizaciones Sathya Sai, o como maestros de la sección Bal Vikas, tenéis que tomar a pecho el objetivo principal, y hacer vuestra vida con propósito atándoos a él. Cualquier trabajo que hagáis aquí, tomadlo como hecho para el placer de Dios. Con eso obtendréis dicha sin medida. Lo que debemos enseñar es esto: el orgullo a un lado, el entusiasmo y la dedicación en su sitio, y la importancia de Dios.
Las decisiones de mañana
Los subcomités han hecho hoy varias recomendaciones. Mañana las consideraremos a la luz de vuestra conveniencia y de lo que es práctico, y tomaremos decisiones. Las decisiones que se tomen mañana deben ser observadas por todos vosotros en la letra y en el espíritu. Espero que con eso recibáis la gracia de Swami. Cierro ahora esta parte.
--------- --------- --------- --------- ---------
EN INGLES - IN ENGLISH -
EN INGLES - IN ENGLISH -
--------- --------- --------- --------- ---------
The audio from this date (3/1/74, evening) can be heard.
All India Conference of Org. Sri Sathya Sai Seva
Answering questions from the Bal Vikas Gurus
03/01/1974
Rajamahendravaram (Rajahmundry)
A note on this version
No official transcript of this discourse has been published. The portal Sri Sathya Sai Speaks lists it as unpublished (“translated text will be added later”). Sanathana Sarathi, February 1974, gives only a summary. What follows is an English reconstruction from the consecutive interpretation on the original recording (Swami speaks in Telugu; the interpreter renders each passage). Oral repetitions have been smoothed. Square brackets mark uncertain stretches.
The recording runs about 67 minutes. A few passages in the second half are badly broken on the interpreter’s track; those are marked, not filled in.
The questions of the morning
Embodiments of the Divine Ātman, teachers of Bal Vikas: this morning we discussed the many ways in which the ideals you hold in the mind can be handed over to the young students, and the many channels by which your aspirations can be fulfilled.
The teachers who listened this morning have now handed in slips about their doubts, and about what is stirring in their minds as to how this education is to be imparted. I shall take up some of the more important ones and give answers.
From the slips that have come in it is clear that some teachers do not know what they ought to know, do not know what they ought to put into practice, and do not know what they really should teach. If one looks carefully into this, the doubt itself arises: how can such teachers set the children on the right path?
Some of the questions have neither head nor feet. It is possible that some who have asked them have no practice and no experience in the place of a teacher. Merely for that they should not be pushed aside. It is Sai’s resolve to teach them also, and through them to carry the Bal Vikas institutions forward.
What no religion has ever taught
You all know that in this world many religions, many sects, many faiths and many paths have taken shape. In all of them people fall into confusion only when the question is of the God they do not know. About truth, about ahiṃsā, about dayā and prema — about what is already known — there is no room for confusion at all.
In the principles of satya, dharma, śānti and prema there is no room for argument. No religion has ever taught you to speak untruth. No religion has ever taught you to do injustice. No religion has asked you to lose faith in the Guru, or to show no respect to your parents. None of them has ever taught these wrong things.
And yet, in the very things we know well — truth, faith in God, respect for parents — we do not put them into practice, and by practice we do not teach the boys and girls, nor create in them a determination to follow what is already known. That in itself is surprising.
Therefore, when you teach and communicate satya, dharma, śānti and prema, you need not fear a particular religion, a particular sect, a particular path, or even a particular country. That courage must arise from your own heart.
Children of other faiths
Some have written, without signing their names: if we admit into Bal Vikas people of other religions and other communities, will the sacred teaching we give there be rejected by them, taken as a contrary path, and become a cause of quarrel?
Either in Bal Vikas or in any of the Sathya Sai organisations, we must make the effort that caste, religion and scripture have no place as a label of admission. |