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Sin fecha registrada : ESPIRITUALIZAR LA EDUCACION |
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EL RECTOR HABLA
La fe en Dios ha declinado, la reverencia se ha despreciado, el ateismo está lozano y fragrante, el afecto por el maestro no existe, la devoción está ausente, la antigua cultura es ignorada, el respeto por el bien ha desaparecido: ésta es la educación moderna.
Nada hay más sagrado en el mundo que jñana, el más elevado conocimiento; nada es más precioso que la verdadera educación. Ella revela la Divinidad que sostiene el Universo y promueve el bienestar de la humanidad en todos los aspectos: material, social y espiritual. Sólo por medio de la educación entendemos la Creación y la verdad sobre la humanidad. Aquellos que han realizado lo Divino pueden conocer la relación entre la Naturaleza, la sociedad y el potencial infinito del hombre. En vez de estar sujeto a la Naturaleza, el hombre puede adquirir, por medio de la educación, el conocimiento para utilizar las fuerzas naturales. Así se puede experimentar la más alta felicidad (Sat-Chit-Ananda).
Al sistema educativo moderno, donde el elemento espiritual está ausente, no se le puede considerar como educación verdadera. La educación debe proceder básicamente del espíritu y la naturaleza. Debe mostrar que la humanidad constituye una sola familia divina. La Divinidad presente en la sociedad sólo puede ser realizada a través de los individuos. Sin embargo, la educación actual termina con la adquisición del diploma. Tanto como sea posible, la educación auténtica debe preparar al individuo para utilizar el conocimiento adquirido, afrontando los retos de la vida y ayudando a los seres humanos a ser felices. Habiendo nacido en sociedad, uno tiene el deber de trabajar para su bienestar y progreso.
El conocimiento obtenido de la educación se usa en nuestros días únicamente para ganar y disfrutar de comodidades materiales y placeres sensuales. Esta educación ha servido para desarrollar algún tipo de capacidad intelectual y habilidad práctica, pero ha fracasado completamente en desarrollar buenas cualidades. La sociedad contemporánea está inmersa en el materialismo a causa de su preocupación por los placeres mundanos.
Únicamente en este Instituto puede observarse el énfasis en la Divinidad inherente en el hombre. En tiempos pasados, cuando los estudiantes terminaban su período de educación en un ashram e iban a entrar a la etapa de grihasta (jefe de familia), el maestro les daba un mensaje de despedida que les servía como guía para su bienestar material y espiritual. Esa ceremonia se observa todavía en la forma de graduación.
Educación no significa impartir conocimientos verbales, El conocimiento que se obtiene en las escuelas debe poder ser usado para servir a la sociedad y ayudar a mejorar las condiciones de vida de los hombres. El lugar donde se reúnan verdaderos maestros y estudiantes debe estar lleno de paz y sentido de orden. Pero, por el contrario, encontramos que en esos sitios dominan el miedo y la inseguridad. La paz y el orden brillan por su ausencia. Esto no contribuye al buen nombre de la educación actual. Los estudiantes cuyo corazón debe ser tierno y compasivo, se han vuelto crueles y violentos. La humildad la reverencia, la compasión, la tolerancia, el sacrificio y el autocontrol son cualidades que revelan la verdadera educación.
La ciencia y la tecnología han hecho avances sorprendentes, pero la humanidad se halla en decadencia. Sin duda existen en el mundo actual muchos intelectuales y científicos eminentes. Pero la ciencia por sí sola no es suficiente. Debe haber discernimiento para usar correctamente los descubrimientos científicos. La ciencia sin discernimiento, la existencia humana sin disciplina, la amistad sin gratitud, la música sin melodía y una sociedad sin moralidad y justicia no pueden ser benéficas para la gente. Los científicos y técnicos de hoy están haciendo maravillas en el campo de la química, la electrónica, la energía atómica y la exploración del espacio exterior. Por un lado tenemos estos avances de la ciencia y por otro estamos presenciando el caos político y económico, conflictos raciales, religiosos y estudiantiles a nivel nacional. ¿Cómo vamos a explicar esta contradicción entre el avance científico y el deterioro del comportamiento humano?
La razón es que junto con el desarrollo del conocimiento, la ignorancia está creciendo a la par. ¿A qué se debe la declinación en el carácter humano y el aumento del odio y la violencia, tanto en el pasado como en el presente? Entre los seres humanos hay un marcado crecimiento de malas cualidades, acciones malvadas y actitudes crueles. Si se estudian las causas, se encontrará que se debe al constante predominio de los instintos animales en el hombre. ¿Cómo se puede explicar que en cinco mil quinientos años de historia registrada se hayan desencadenado quince mil guerras? Aún ahora, el hombre no está libre del temor a la guerra. Son estas guerras las que progresivamente han ido deshumanizando a la humanidad y erosionando toda consideración por los valores humanos. El constante temor de que en cualquier momento se puede perder la vida en algún conflicto tiene un efecto opresivo sobre la mente. Esta es la causa principal de que el hombre haya perdido el gusto por la vida. No sólo las guerras externas son la causa de esto; también una serie de condiciones en las que vive el hombre, contribuyen a crear temor e inseguridad. El hombre se ha vuelto más y más interesado y egoísta. ¿Cómo pueden las personas egocéntricas obtener felicidad de la sociedad o proporcionársela? Se pelean hasta por los boletos para entrar a un cine o para subir a un autobús. Inmerso totalmente en asuntos personales, el hombre no tiene ninguna consideración por los intereses de los demás. Todo lo que ve, dice o hace está motivado por el interés propio. Los estudiantes deben eliminar totalmente esta clase de egoísmo.
Un número cada vez mayor de personas desean estudiar, no por el saber, sino para adquirir los medios para satisfacer sus deseos. La educación ha perdido su matiz sagrado y los estudiantes no tienen estabilidad mental ni por un momento. Así, ¿cómo pueden ellos ser constantes en sus estudios? Las autoridades, a su vez, no les ofrecen ayuda ni estímulos apropiados.
En el año en que el país obtuvo su independencia había trescientos millones de analfabetos; en 1983 el número había aumentado a cuatrocientos cuarenta y se teme que para el año 2000 la cantidad llegue a quinientos millones. Es cierto que las escuelas han aumentado en forma considerable, al igual que el registro de estudiantes, pero el analfabetismo también. Parte de la causa de esta situación es la gran deserción de estudiantes después de dos o tres años de primaria, pasando a las filas de los iletrados. No existe un anhelo genuino de saber. Más aún, el presupuesto del gobierno para la educación, que era de 7% en el primer Plan, fue reducido a 3,5% en el sexto Plan. Muchas escuelas ni siquiera tienen dinero para pizarrones y tizas. Hasta en las universidades, la posición de los vicerrectores se ha vuelto difícil debido a que no reciben los subsidios. En consecuencia, los maestros se sienten descontentos y frustrados.
Los problemas de esta índole van en constante aumento y esto se debe a que las instituciones educativas dependen del go-
Ante la falta de amor por la Madre Patria, los estudiantes ambicionan las cosas del extranjero. Aunque no debemos tener aversión por nada, la estima por la cosas nacionales es esencial. La apreciación y consideración por nuestro país y sus logros es un deber (Dharma) sagrado. No es un signo de genuina educación si uno olvida a su país y se va tras lo exótico.
¡Estudiantes! No es suficiente si obtienen su título. Junto con él deben adquirir conocimientos generales y sentido común. Existe una gran brecha entre su instrucción y nuestra cultura. La erudición sin cultura carece de valor. Ambas deben ir a la par.
La Upanishad Taithiriya exhorta al discípulo a considerar a su padre y a su madre, a su maestro y a su huésped como Dios. Los estudiantes actuales tienen poco respeto por sus padres y por Dios. Además carecen de confianza en sí mismos y, en consecuencia, no tienen autosatisfacción.
La educación no debe ser meramente para ganarse la vida. Debe capacitarlos para vivir una vida ejemplar. El buen maestro es aquel que es una personificación de amor y enseña al alumno a amar a todos, a cultivar las relaciones correctas y a desarrollar las buenas cualidades humanas. Hacen falta maestros que promuevan las cualidades de amor mutuo y que tomen en cuenta a los estudiantes.
No hace falta una nueva fe o credo ni un nuevo sistema educativo; tampoco necesitamos una nueva sociedad. Lo único que hace falta son hombres y mujeres que tengan corazones puros, llenos de amor y de sentimientos sagrados. La transformación debe efectuarse en la mente de las personas. La mente debe ser puesta bajo el control de la inteligencia (budhi) y no debe permitírsele ir tras sus caprichos.
Ustedes deben ser ciudadanos ideales. Reverencien a sus mayores y muestren respeto por todos. Que sus vidas sean ejemplares. Eviten todo egoísmo e interés personal. Identifiquense con la prosperidad de la sociedad, dedicándose al servicio social. Los estudiantes deben fomentar estos nobles ideales. Deben mostrar gratitud a quienes los ayudaron y darse cuenta de que la ignorancia es preferible al conocimiento que no se aplica a un buen uso. Como dice el refrán: un burro dócil que se puede montar es preferible a un caballo salvaje e incontrolable.
Todos los títulos y la erudición no tienen valor si no se poseen buenas cualidades. Cultiven las virtudes. Las buenas cualidades (ganamulu) se han olvidado y en cambio se hace ostentación del buen vestir (gudalu). Cuando uno usa ropa blanca, el corazón debe ser también blanco y puro. La Upanishad declara: Narayana ocupa todo, adentro y afuera. Ustedes portan una vestimenta sin manchas pero su corazón adentro está lleno de malas cualidades. Tienen que transformarse en hombres virtuosos, para lo cual han de hacer buenas acciones y cultivar buenas cualidades.
La gente habla de moralidad, lo cual simplemente significa conducta recta. Sin el buen comportamiento la moralidad no existe. La vida moral en la sociedad debe expresarse por medio del servicio al desamparado y afligido. La devoción y comprensión que están implícitas en el servicio desinteresado no pueden encontrarse en ninguna parte. Aunque no consigan empleo no dejen de hacer servicio social. Recuerden el ejemplo estimulante de Abou Ben Adhem, quien amaba servir a los demás y así ganó la Gracia y el Amor de Dios.
Todos sabemos el estado lamentable en que se encuentra el país. En esta situación, la recordación del Nombre del Señor debe ser su principal apoyo. Tengan fe firme en Dios. Un animal que tuvo fe completa en Dios se volvió Nandi, el vehículo del Señor Shiva. Un mono, con la constante repetición del Nombre de Sri Rama, se volvió el adorable Hanuman. Prahlada, el descendiente del clan de demonios, se volvió Divino gracias a la fe inquebrantable en Dios. Si tales transformaciones tuvieron lugar, ¿por qué el hombre no puede llegar a ser verdaderamente humano? La falta se encuentra en la forma pervertida de pensar de los seres humanos y no en la Divinidad que es inherente a ellos.
Santifiquen sus vidas haciendo santos y puros todos sus actos. Los estudiantes deben dedicarse a reavivar la sagrada cultura de la India y a servir a su Madre Patria. Dondequiera que se encuentren deben defender el buen nombre del Instituto. Reverencien y hagan felices a sus padres.
¡Amados estudiantes! Ustedes son flores en el jardín de Dios, estrellas en el cielo de Dios, seres maravillosos en el mundo de Dios.
Deben poseer el intelecto de Shankara, el corazón de Buda, las manos del rey Janaka. Entonces serán hombres perfectos.
(Después del discurso de Bhagavan, que fue aplaudido con entusiasmo, la banda del Instituto tocó el Himno Nacional.)
Traduccion Herta Pfeifer
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