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07. 20/05/00 Dios es el único amigo verdadero | 20 de Mayo de 2000
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El Uno Mismo Supremo es lo mismo que el Uno Mismo individual.
El Uno Mismo individual también es divino.
Aquel que se da cuenta de esta unidad
está verdaderamente iluminado.
Encarnaciones del amor !
Estudiantes ! La vida humana es difÃcil de obtener. Alguien podrÃa preguntar: «¿Cómo se puede afirmar que la Divinidad está latente en el ser humano?». El Gita es la autoridad, y declara:
Mamatma Sarvabhutantaratma.
«Yo, el EspÃritu Universal, estoy presente en todos los seres». La declaración del Señor es la prueba, si es que se necesita alguna. Krishna dice: «Estoy presente en todos los seres». Esto significa que el EspÃritu Universal o el Señor está presente en todos los seres como el Principal Motivador. Solo el hombre tiene la capacidad de reconocer que la Divinidad está latente dentro de sÃ; otros seres no tienen esta capacidad. Por eso, la vida humana se considera un regalo precioso, que debe usarse con cuidado.
El hombre está envuelto por cinco kosas o envolturas. Estas son: annamaya kosa (envoltura del alimento), praanamaya kosa (envoltura del aliento vital), manomaya kosa (envoltura de la mente), vijnanamaya kosa (envoltura de la sabidurÃa) y anandamaya kosa (envoltura de la felicidad suprema). Mientras que otros seres pueden alcanzar como máximo tres kosas, el hombre puede llegar fácilmente a la cuarta e incluso más allá, si se esfuerza. Esto es lo que hace al hombre tan superior. A través de la sabidurÃa, el hombre puede percibir la subyacente unidad entre el Uno Mismo individual y el Uno Mismo Universal. Si esta capacidad no es una expresión de la Divinidad interior, entonces, ¿qué es?
Todos los seres están sujetos a moha o el apego, pero el hombre es capaz de liberarse y alcanzar moksha, o la liberación. Esta capacidad para la transición de moha a moksha es, una vez más, una expresión de la fuerza divina interior. Aunque la capacidad divina encuentra mayor expresión en el hombre que en otros seres, la Divinidad está realmente latente en todas las cosas del universo. Es esta omnipresencia la que proporciona una poderosa corriente subyacente de unidad a la aparente y desconcertante diversidad. Lo que los ojos ven es superficial; lo que es verdadero yace debajo.
Maya o la ilusión surge debido a los tres gunas (tendencias intrÃnsecas), a saber, sattva guna (la suavidad), rajo guna (la agresividad) y tamo guna (el embotamiento). Maya lleva a moha o apego, que es de tres tipos: dhaneshana (apego a la riqueza), dhaareshana (apego a la esposa) y putreshana (apego a la descendencia). Quien trasciende los tres gunas está totalmente libre, tanto de la ilusión como del apego. Por lo tanto, está claro que, si desean liberarse del apego, deben ir más allá de los tres gunas. Mientras estén bajo el dominio de los gunas, no podrán escapar de maya y moha. El Gita dice:
Acalam carameva ca.
«Dios es tanto móvil como inmóvil». Estos aspectos, movilidad e inmovilidad, están presentes en todas las criaturas vivientes. Cuando se sumerge una olla en el agua, hay agua dentro de la olla y también fuera de ella. De la misma manera, Dios no solo está en ustedes, sino también encima, debajo y detrás de ustedes. Por eso los Vedas declaran:
Antarbahisca Tatsarvam Vyapya Narayanassthitah.
«El Señor está presente dentro, fuera y en todas partes». Cuando se coloca una barra de hierro en el fuego, se calienta. El calor está en todas partes; está presente en la barra y en el fuego. De la misma manera, el mismo Dios está presente en el hombre y en todo el mundo que lo rodea. No hay dos dioses ni dos principios divinos en acción. Solo hay un Dios y un solo principio divino. Lo que está latente dentro se ve como un reflejo fuera. Por eso Swami dice a menudo que el mundo es simplemente un reflejo del Ser Interior. Si no hay realidad dentro, ¿cómo puede haber un reflejo fuera? ¿Cómo se puede decir que el mundo es real y negar al Morador Interno? La Realidad está dentro, y se ve como un reflejo fuera. De la misma manera, la acción se origina desde dentro, mientras que la reacción viene de fuera. La Realidad Total es un compuesto de todo lo que está dentro y todo lo que está fuera. Los rishis de antaño comprendieron esta verdad y la proclamaron al mundo entero. Son estas enseñanzas de la verdad las que ayudaron a la gente común de aquellos dÃas a elevarse a niveles exaltados. Las enseñanzas antiguas están llenas de un profundo significado. No son instrucciones comunes relacionadas con lo fenoménico, sino claves para la sabidurÃa interior.
Hace mucho tiempo, la población del mundo era solo de mil millones, mientras que hoy es de cinco a seis mil millones. La población ha crecido, pero el deseo de liberación ha disminuido drásticamente. En tiempos antiguos, la mayorÃa de la gente anhelaba la liberación; el porcentaje era tan alto como el setenta y cinco por ciento, pero hoy, ni siquiera el veinte por ciento desea la liberación. ¿Por qué? Porque el énfasis está en la búsqueda del conocimiento mundano. Dicho conocimiento impulsa a la gente hacia actividades mundanas y un millón de formas de ganar dinero. De una manera u otra, toda la educación de hoy está dirigida a ganarse la vida en lugar de a la vida misma y al propósito fundamental de la existencia humana. ¿Cómo puede una educación que satisface el estómago producir en el corazón un anhelo por la liberación? La educación moderna solo promueve mohapeksha (el ansia de cosas mundanas) en lugar de mokshapeksha (el deseo de liberación). En tiempos antiguos, los estudiantes controlaban sus deseos y reducÃan sus necesidades mundanas, aumentando en cambio el deseo de liberación. ¿Qué significa deseos mundanos? Significa anhelar las cosas supuestamente buenas que están disponibles en el mundo exterior, el tipo de cosas que buscan las aves y las bestias. ¿Es para buscar estas cosas que uno pasa por la escuela y la universidad? ¿Hay que trabajar tan duro para alcanzarlas? Nuestros antepasados reconocÃan la futilidad de tales actividades y en consecuencia dirigieron su atención a metas más significativas. El sistema educativo moderno ha invertido totalmente las prioridades. Lo que nuestros antepasados evitaban se ha convertido ahora en la prioridad número uno. ¡Tal es la perversión de la educación de hoy!
En aquellos dÃas, la gente mostraba gratitud a quienes les indicaban el camino correcto. Los estudiantes nunca dejaban de postrarse ante su gurú y expresaban su gratitud de muchas maneras. Todo lo que el gurú querÃa se le daba sin dudar y con mucho amor. Los preceptores sacrificaban mucho por sus discÃpulos, y, por su parte, los discÃpulos no se quedaban atrás en cuanto al sacrificio. ¿Qué pasa con los estudiantes de hoy?
Están listos para lastimar a quienes los alimentan,
ridiculizan a quienes les enseñan,
y no dudan en dañar a quienes los ayudan.
Tales son los resultados de la educación moderna, que se supone tan avanzada. Los estudiantes de antaño eran humildes y obedientes con sus gurúes. El joven tribal Ekalavya es el ejemplo clásico.
Ekalavya adoptó al célebre Dronacharya como su gurú, aunque este último se negó a aceptarlo como discÃpulo. Ekalavya nunca recibió instrucción de tiro con arco de su gurú adoptado; sin embargo, nunca tuvo dudas de que Drona era su gurú. Se convirtió en un arquero de excelencia mediante su propio esfuerzo.
Un dÃa, Drona llevó a su discÃpulo favorito, Arjuna, al bosque. Llevaron consigo un perro de caza. Al ver un animal salvaje, el perro comenzó a ladrar. De repente, Arjuna vio cinco o seis flechas que venÃan de algún lugar y atravesaron la boca del perro. La persona que disparó las flechas no era otro que Ekalavya. Aunque no podÃa ver al perro, guiado por el sonido del ladrido, disparó las flechas una tras otra, que dieron en el blanco. Drona y Arjuna quedaron atónitos. Luego comenzaron a buscar al arquero y pronto encontraron a Ekalavya. Arjuna le preguntó al joven tribal: —¿Quién es tu gurú? Ekalavya señaló a Drona y dijo: —Él es mi gurú. Drona, enojado, dijo: —No soy tu gurú. Nunca te enseñé nada. Ekalavya respondió: —Señor, puede ser, pero en mi mente lo adopté como mi gurú. Para mÃ, no hay otro. Mi respeto y devoción por usted me han permitido adquirir todas las habilidades, aunque personalmente nunca me enseñó. Todo lo aprendà desde dentro.
En aquellos dÃas no habÃa libros, y todas las instrucciones eran de palabra. Por lo tanto, la palabra se consideraba muy sagrada. En sánscrito, Aksharam significa «palabra», pero también significa «imperecedero», un término usado para Dios. ¡Luego, la palabra es Dios!
Dronacharya estaba descontento al ver a otro arquero cuya habilidad era mayor que la de su estudiante favorito, Arjuna. Queriendo asegurarse de que Arjuna fuera el número uno y que nadie lo superara, Drona le dijo a Ekalavya: —Si soy tu gurú, ¿qué hay de mi gurudakshina (honorarios pagados al maestro)? Ekalavya respondió: —Maestro, ¿qué es lo que desea? Sin el menor rastro de magnanimidad, Drona exigió enfadado: —Quiero tu pulgar derecho como mi pago. Drona sabÃa que sin el pulgar, la carrera de Ekalavya como arquero estarÃa acabada; y automáticamente, Arjuna ocuparÃa el primer lugar. Al escuchar la demanda de Drona, Ekalavya sacó su cuchillo, cortó su pulgar sin ninguna vacilación y lo ofreció como gurudakshina.
Al renunciar al vital pulgar,
dejó de ser arquero.
Incapacitándose como muestra de respeto,
entregó sus propia habilidad como muestra de gratitud.
Tal era el espÃritu de gratitud entre los discÃpulos, en aquellos dÃas. Por el bien de sus gurúes, estaban dispuestos a sacrificar cualquier cosa, incluso sus vidas. ¡Comparen esto con lo que sucede hoy! Tanto el maestro como el estudiante son deficientes. El maestro extiende la mano pidiendo dinero incluso antes de que la instrucción esté completa. El estudiante es considerado una fuente de ingresos en lugar de una responsabilidad. En tiempos antiguos, las cosas eran diferentes. El gurú no solo tenÃa afecto por sus discÃpulos, sino que realmente los veÃa como a sus propios hijos. Sin embargo, Drona fue una excepción a esta noble tradición, al traicionar de manera muy vergonzosa la confianza depositada en él por Ekalavya, quien ni siquiera estaba formalmente inscrito con él. ¿HabrÃa Drona hecho tal cosa a su hijo?
Yad bhavam tad bhavati.
«Como es la acción, asà es la consecuencia». A su debido tiempo, Drona tuvo que pagar por su crueldad. Como es la acción, asà es la reacción. Nadie puede escapar de la inexorable ley del reflejo, la reacción y el eco.
Estudiantes: no deben estar inmersos en los libros todo el tiempo; deben ser virtuosos y también servir a sus maestros de manera que los complazca. En cada relación humana, debe haber equilibrio y paridad. En una época, los hermanos Vali y Sugriva eran inseparables; pero surgió la enemistad y se separaron. Mientras Vali permaneció en su lugar, Sugriva se escondió en las montañas para evitar la ira de Vali. Sugriva se preguntaba todo el tiempo cómo podrÃa vencer a su hermano, ahora su enemigo. Vali era muy fuerte y poderoso, y solo podÃa ser derrotado por alguien más poderoso que él. Sugriva consultó a su compañero Hanuman para que le diera un consejo, y este último sugirió que Sugriva tuviera paciencia; el tiempo mostrarÃa el camino.
Un dÃa, mientras Sugriva y Hanuman vagaban por las colinas, divisaron a lo lejos a dos personas. HabÃa en ellas un resplandor extraordinario. ParecÃa como si hubieran descendido de los mismos cielos. Sugriva le pidió a Hanuman que investigara y averiguara quiénes eran esos dos. Dijo: —Averigua si estos dos son agentes de Vali que han venido disfrazados. Claramente, la observación de Sugriva era un reflejo de su miedo interior; de lo contrario, ¿cómo podrÃa haber hecho tal afirmación, considerando que los extraños tenÃan una distintiva aura divina? Hanuman respondió: —Para mÃ, estos dos parecen divinos. De todos modos, iré a investigar.
Bajando de la montaña, Hanuman se acercó a los resplandecientes forasteros, que no eran otros que Rama y Lakshmana. Rama se presentó y dijo: —Somos los hijos del emperador Dasaratha, actualmente exiliados en la selva. Recientemente alguien secuestró a mi esposa Sita, y estamos explorando en busca de ella.
Un rey siempre debe decir la verdad, y Rama hizo lo que un rey debe hacer.
Hastasya bhusanam damam.
Kanthasya bhusanam satyam.
«La caridad es el ornamento para la mano. La verdad es el collar ideal». Escuchar palabras sagradas es la joya que debe adornar el oÃdo. ¿Qué más ornamentos necesitan? Cada palabra pronunciada debe ser verdadera. Quien siempre adhiere a la verdad es poderoso.
Hanuman le dijo a Rama: —Señor, los llevaré a ambos a ver a mi rey Sugriva, que vive allá. Por favor, cuéntenle su problema, y él podrÃa ayudar. Llevando a Rama y Lakshmana sobre sus hombros, Hanuman saltó sobre las colinas y aterrizó donde estaba Sugriva. Al ver a los dos hermanos, Sugriva olvidó todos sus problemas y se sintió extasiado. Sonriendo, le dijo a Rama: —Señor, deben estar cansados. Por favor, descansen aquà un momento y tomen estas frutas. También hay agua frÃa y refrescante para que beban; tomen un poco, por favor. Pero Rama y Lakshmana no estaban interesados ni en descansar ni en alimentarse.
Sugriva percibió el poder latente en Rama y estaba ansioso por hacerse su amigo. Ahora bien, ¿qué tipo de amigo deben tener ustedes? No aquel que finge lealtad pero traiciona con astucia; no aquel que habla dulcemente pero nunca hace coincidir las palabras con la acción. Solo aquel que jura por la verdad es apto para ser llamado amigo. La verdadera amistad implica un solo aliento, aunque haya dos cuerpos involucrados. Sugriva querÃa un amigo asÃ, para, con su ayuda, poder vencer a Vali.
Sugriva se preguntó: «¿Es Rama lo suficientemente fuerte para vencer a Vali?». Decidió comprobar el poder y la capacidad de Rama. Al dÃa siguiente, Sugriva llevó a Rama a un higuera enorme y dijo: —Rama, ¿sabes qué árbol es este? Es un árbol de la selva que crece hasta un gran tamaño y es muy fuerte. Aquà hay seis árboles en fila. Una vez, mi hermano Vali disparó una flecha que atravesó no solo uno, sino dos árboles. Estoy buscando a alguien que pueda superar esa hazaña. Sugriva entonces le pidió a Rama que disparara una flecha, y este accedió. La flecha de Rama atravesó no solo dos de los árboles, sino los seis, y voló más allá a una gran distancia. Sugriva inmediatamente se postró a los pies de Rama y declaró: —Eres es el amigo que he estado buscando todo este tiempo. ¿Quién era este amigo que Sugriva habÃa encontrado? ¡Era el mismÃsimo Señor! La amistad entre Rama y Sugriva se solemnizó formalmente, con el fuego como testigo sagrado. Sugriva entonces dijo: —Rama, desde hoy soy tu servidor, mientras que Tú ere mi maestro y preceptor. Por favor, libérame de mis sufrimientos, dame valor y llévame a la victoria sobre mi hermano. Rama cumplió su promesa a Sugriva, matando a Vali. Esta historia enseña que, si buscan un amigo que los ayude, ese amigo debe ser más fuerte que sus adversarios. En la vida, los obstáculos son los principales adversarios, y el único amigo que puede ayudarlos a superarlos es Dios; Él es el único amigo verdadero.
Las dudas surgen fácilmente en la mente de los sabios mundanos. Pueden ser inteligentes donde se trate de asuntos mundanos, pero bastante torpes donde se requiere verdadero discernimiento. Sugriva era una de esas personas. En su corazón sentÃa que Rama era divino; sin embargo, tuvo que probar la habilidad de Rama en el tiro con arco: habÃa dudas en su mente; la mente y el corazón no estaban en armonÃa. Hanuman ofrece un contraste sorprendente con Sugriva en estos asuntos. Desde el momento en que puso los ojos en Rama, nunca tuvo ni un ápice de duda de que Rama era Dios mismo. Son los llamados educados los que se ven plagados de todo tipo de dudas. Esto es lo que sucede hoy. La gente está totalmente preocupada por la adquisición de habilidades y conocimientos mundanos, ignorando completamente los valores básicos y la necesidad de cultivar virtudes.
La educación moderna puede hacerlos inteligentes,
Pero nunca ayudará a que desarrollen el carácter.
La educación que no fomenta las virtudes lleva a la ceguera [espiritual]. ¿Pueden permitirse estar ciegos? ¡No! Sin virtudes y la Gracia de Dios, realmente no pueden lograr nada. Karna era rico, fuerte y poderoso, pero se alejó del dharma y de Krishna. ¿De qué sirve la riqueza y las habilidades si no tienen la Gracia de Dios?
En esclavo se convierte, |