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26. 14/08/98 La verdad y el amor forman el dharma | 14 de Agosto de 1998
Prasanthi Nilayam
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Dios es la encarnación del amor.
Si no comprendes siquiera una fracción
de ese amor en este mundo,
¿cómo esperas descubrir la verdad y
cumplir tus ambiciones?
Encarnaciones del Amor Divino:
Paz, amistad, servidumbre, dulzura, afecto. Todos ellos son sinónimos del principio básico del amor. Cuanto más desarrolle el amor, más dichoso será el hombre. Aspira a ser dichoso, siempre quiere ser feliz. ¿Cuál es la razón? El hombre nace de esta dicha, vive en la dicha y termina en la dicha. Esta felicidad es divina. Aunque esta cualidad divina está latente en él, el hombre la busca fuera. La dicha no tiene una existencia separada.
El hombre se esfuerza pensando que será feliz aprendiendo. Hace todo lo posible para conseguir un trabajo, con el objeto de ser feliz.
Pensando que encontrará la felicidad en posiciones elevadas, se esfuerza por ocuparlas. Piensa que será feliz si se convierte en jefe de familia. A pesar de todos estos esfuerzos, está lejos de la felicidad.
De todos los atributos y nombres de Dios, Sat-Chit-Ananda es el más precioso. Para alcanzar ananda (la bienaventuranza), uno tiene que seguir el camino de Sat-Chit-Ananda. Sat es la verdad que permanece igual en los tres mundos y en los tres períodos del tiempo. Para conocer esta verdad, uno tiene que recorrer este camino. Chit significa la consciencia total. A partir de esta consciencia total, uno puede alcanzar la Divinidad. Donde existen estos tres principios, Sat-Chit-Ananda, existe la dicha suprema, Brahmananda.
El hombre emprende muchas búsquedas espirituales para alcanzar esta dicha (la Divinidad). Pero todos ellos le dan una satisfacción temporal, no una dicha duradera. Todas son búsquedas mundanas. Una vez que se abandonan estos caminos externos y se emprende el camino interior, se alcanza la bienaventuranza. Aquellos que desean esta dicha eterna, suprema, no dual, deben seguir este camino de Sat y Chit.
Para alcanzar este dichoso estado, uno tiene que seguir el camino de la verdad. La verdad es Dios. La verdad es omnipresente. La verdad está más allá del tiempo, del espacio y de todo cálculo. Una vez que se sigue esta verdad, naturalmente se puede alcanzar a Dios, que es la encarnación de la Verdad. Esto es lo que los Vedas transmiten, cuando dicen: «Uddhareth Atmanaatmaanam». (Debes trabajar por tu propia emancipación). Es necesario conocer la propia verdad de uno mismo. Investiguen en su propio corazón. Ahí reside la verdadera bienaventuranza.
El hombre tiene cuatro objetivos primordiales en la vida. Son dharma (la rectitud), artha (la riqueza), kama (el deseo) y moksha (la liberación). Estos cuatro objetivos nos proporcionan comodidades mundanas y aportan paz y disfrute a nuestra vida. Sin embargo, hay un quinto objetivo de la vida llamado Amor Supremo. Es el principio del amor, que hace amar a Dios intensamente. Quien comprenda y siga este sagrado texto de amor alcanzará la liberación.
¿Qué es la liberación? Mukti (la liberación) es aquello que pone fin a las búsquedas exteriores.
¿Qué hay que ofrecer a Dios? Este cuerpo, que es el templo de Dios, debe ser ofrecido a Dios. Esto se llama Pindarpanam. Este cuerpo es Pindamu; ofrecerlo a Dios es la liberación. Significa que todas las acciones que hacemos con este cuerpo deben ser ofrecidas a Dios. Este es el quinto objetivo de la vida humana, a saber, el ideal sagrado del amor. Para enseñar esta regla sagrada del amor, para transmitir el amor sagrado, para propagar este amor, para hacer que la gente beba el néctar del amor, el Dios sin forma desciende de Goloka a Bhuloka ( del cielo a la tierra), en forma humana.
El día del descenso de Dios a la Tierra se celebra como el cumpleaños de Dios. ¿Por qué Dios se encarna? Dios desciende a la tierra para hacer que la humanidad beba el néctar del amor y disfrute de la dulzura de la Divinidad. Aquel que bebe este dulce néctar se olvida de sí mismo y se identifica con Dios, y a partir de entonces disfruta del dichoso estado. «Shariramaadyam khalu dharma saadhanam» (el cuerpo fue otorgado para realizar acciones sagradas).
Tenemos que cumplir con nuestros deberes y sacrificar los frutos de nuestras acciones. Tenemos que cultivar el principio de thyaga (el sacrificio) y alejarnos de bhoga (los placeres mundanos). Dios es la encarnación de thyaga. La dicha que se obtiene del sacrificio es verdaderamente divina. Aquellos que quieran disfrutar del dichoso estado de Dios deben renunciar al apego al cuerpo y volverse hacia su propio interior.
No debemos dedicar todo nuestro tiempo a los placeres corporales. Debemos salvaguardar nuestro cuerpo. ¿Para qué se da el cuerpo? Se da para servir a Dios.
El cuerpo está destinado a perecer en algún momento. Solo por el bien de este cuerpo fugaz, no debemos malgastar nuestro tiempo ni nuestra energía. Lo que necesitamos es buen carácter. El estudiante moderno intenta adquirir solo fuerza física, amistad y riqueza. Pero todas estas cosas no son importantes. Lo importante es el carácter. Sin carácter, la fuerza física, la amistad y la riqueza no sirven de nada. No importa si se pierden la riqueza o la amistad, pero uno debe mantener su carácter.
En la antigüedad, los Bharathiyas (indios) creían: «Si se pierde la riqueza, no se pierde nada; si se pierde la salud, se pierde algo; si se pierde el carácter, se pierde todo». Pero debido al efecto de la Era de Kali, ahora la gente dice: «Si se pierde el carácter, no se pierde nada; si se pierde la salud, se pierde algo; si se pierde la riqueza, se pierde todo». Esta es la tendencia moderna. Este no es el camino que debemos adoptar.
El orador anterior, el profesor Chatterjee, narró el incidente de Krishna levantando la Govardanagiri (la montaña Govardana), para proteger de la lluvia torrencial a los gopalas y gopikas (vaqueros y vaqueras). Cuando Krishna les dijo que vinieran a refugiarse bajo la montaña, que Él había levantado con su dedo meñique, la gente tuvo miedo de hacerlo. Dudaban de Su Divinidad, pensando que no era más que un niño. Los seres humanos forman su opinión basándose en el marco físico y la fuerza física. Solo la Divinidad se basa en el carácter y no en la fuerza física. Tenemos que esforzarnos por conocer la diferencia entre el amor de Dios y el amor humano. Dios siempre da y da y nunca recibe nada a cambio, mientras que el hombre siempre recibe y nunca está dispuesto a dar.
En toda actividad, tenemos que indagar el principio de la verdad. Quien reconoce la verdad vivirá siempre en la dicha. El amor es la verdad, el amor es la vida y el amor es la meta. El amor es insuperable; el amor es igual solo al amor. Solo a través del camino del amor uno puede llegar a la encarnación del amor, que es Dios. No se trata de amor físico o mundano. No es «pravritti prema», que es externo, sino el «nivritti prema», que es eterno y divino.
Puede ganarse el amor de Dios tanto criticando como alabando. Cuando Dharmaja estaba ofreciendo los primeros respetos a Krishna en el tribunal abierto, Sisupala comenzó a criticar a Krishna de muchas maneras. Dharmaja no podía soportarlo. Mientras escuchaba esta crítica poco caritativa, pudo ver el principio vital de Sisupala fundiéndose en Krishna. Esto dejó a Dharmaja aun más infeliz e insatisfecho. Se preguntraba cómo podía fundirse en el Señor el principio vital de una persona como Sisupala.
Dharmaja pidió a Narada, que estaba a su lado, que le explicara cómo podía suceder tal cosa. Narada dijo:
—¡Oh, Majestad! La crítica o la alabanza solo se refieren al cuerpo, no al espíritu. Además, Sisupala criticaba a Krishna solo por amor y no por odio; ya que sabía que cuanto más criticara, antes podría fundirse en Él. No hay error si uno critica a Dios por amor. Incluso tal crítica es una especie de alabanza.
Kamsa, al enterarse de que moriría a manos de Krishna, decidió matar a Krishna y a Balarama. Inmediatamente llamó a Akrura y le ordenó que fuera a buscar a Balarama y Krishna diciendo: «Oh Akrura, eres un buen amigo y devoto de Krishna. Si vas tú, seguramente aceptarán tu petición».
Como no podía desobedecer la orden del rey, Akrura fue y se reunió con Yashoda y Nanda, y les dijo que Kamsa estaba realizando un yagna y quería que Krishna y Balarama asistieran a él. Pero Yashoda y Nanda no aprobaban que sus hijos fueran al palacio de Kamsa.
Al enterarse de esto Las gopikas (pastoras de vacas), rodearon la casa de Nanda y dijeron que Krishna no debía ir a Mathura, porque Él era la vida de ellas, y no podían vivir sin Él. Plantearon objeciones de varias maneras.
Krishna es la forma misma del misterio y la maravilla. Él no pronunció palabra, pues sabía que las gopikas no se dejarían convencer fácilmente. Así que se sentó en la carroza, y con su poder divino la hizo desaparecer. Hasta que llegó a orillas del Yamuna, nadie pudo ver la carroza. Como las gopikas se encontraron impotentes, regresaron a Brindavan. Las gopikas sentían un intenso amor por Krishna, por lo que podían ver este amor impregnándolo todo.
Siempre que los corazones de los seres humanos se vuelven estériles, a causa de la injusticia y el desamor, Dios se encarna para sembrar las semillas del amor y propagar el principio del amor. La misión principal de Dios es desarrollar el principio del amor en la humanidad. Sólo cuando nos embriagamos bebiendo el néctar del amor divino, y nos olvidamos de nosotros mismos, podemos encontrar el camino de la liberación.
Para experimentar Sat-Chit-Ananda debemos recorrer el camino de la Verdad. Debemos tener una comprensión total del Uno Mismo; entonces disfrutaremos de la manifestación de Dios mismo. Dios no está presente en alguna tierra extraña, está presente en el cuerpo de ustedes.
Krishna preguntó una vez a los gopalas que lo rodeaban: «¿Quién es el verdadero vencedor?».
Uno de ellos dijo: «Aquel que sale victorioso en el campo de batalla es el verdadero vencedor». Otros dijeron: «Aquel que puede afrontar todas las dificultades y problemas con firmeza y valor es el verdadero vencedor». De este modo, cada uno dio respuestas diferentes.
Krishna dijo sonriendo: «Gopalas, todo lo que han mencionado es de naturaleza temporal. Ninguno de los nombrados puede considerarse un verdadero vencedor. El verdadero éxito radica en el control de los sentidos. Entonces uno será un vencedor. Uno tiene que controlar los sentidos. Los sentidos pertenecen al cuerpo. Hagan de este cuerpo un templo de Dios».
Nadie puede describir a Dios. Las gopikas cantaban: «Oh, Krishna, ¿podemos comprenderte? Eres más pequeño que un átomo y más fuerte que el más grande. Siempre estás presente en las 8.400.000 especies. Desde el átomo hasta el cosmos entero, Tú estás presente en todas partes».
Es imposible comprender a Dios. Tenemos que entenderlo como la encarnación del amor y reconocerlo como la encarnación de la verdad. Debemos procurar seguir los principios gemelos de la Verdad y el Amor. Entonces seremos capaces de controlar nuestros sentidos. No podemos controlar nuestros sentidos mediante actividades espirituales ni ejercicios físicos. Todo eso es temporal. Solo a través de los principios del Amor y la Verdad es posible obtener el control sobre los sentidos. La combinación de verdad y amor dará forma al dharma. Por lo tanto, sigan la verdad y sigan el dharma. Una vez que despertemos la Verdad en nuestro interior, podremos ver a Dios.
El ego y el apego son la causa de todas las penurias. Para abandonarlos, desarrollen el amor. No debemos renunciar al amor bajo ninguna circunstancia. Solo a través del amor se puede desarrollar la fe. El amor es Dios, vivan en el amor.
Las gopikas rezaron a Krishna de esta manera:
Para sembrar las semillas del amor en nuestros estériles corazones,
para que caiga una lluvia de amor,
para que los ríos de amor fluyan continuamente,
¡oh Krishna, por favor toca tu divina flauta!
La tierra, las semillas, la lluvia, el río, los árboles, los frutos, todos están llenos de amor.
Habiendo tomado esta forma humana, que está llena de amor, ¿por qué la hemos perdido? Es porque hacemos uso de nuestro amor en el sentido mundano. ¿Cuándo se convierte nuestro amor en verdadero amor? Solo cuando ofrecemos nuestro cuerpo a Dios. Esta es la verdadera ofrenda. Muchas personas ofrecen a Dios diferentes cosas, pero un verdadero devoto se ofrenda a sí mismo a Dios.
El emperador Bali se ofrendó a sí mismo a Dios, y ya no tuvo renacimiento. Debemos considerar este cuerpo como una flor que se ofrece a los pies de loto de Dios. Por lo tanto, la vida humana que se les ha regalado a ustedes debe emplearse en realizar buenas acciones y, en última instancia, debe ofrendarse a Dios.
Los brahmines piensan que la palabra Pindarpanam está relacionada con ritos necrológicos. Pero no es así; el verdadero Pindarpanam es ofrecer nuestro cuerpo a Dios. Esta es la verdadera ofrenda que nos libera. Una vez que el cuerpo es ofrecido a Dios, no hay más apego (moha). Una vez que el apego desaparece, eso es la liberación. Moksham es Moha kshayam (la destrucción de la incapacidad de discernir). Aquellos que conocen esta verdad y se comportan de acuerdo con ella, pueden disfrutar de la bienaventuranza. Hasta que alcancemos ese sagrado y sublime estado, tenemos que proteger nuestro cuerpo. Tenemos que cumplir con nuestras responsabilidades.
Desde la antigüedad, los Bharatiyas (indios), dan la máxima prioridad al sacrificio. Dan la máxima importancia al dharma. Tienen en muy alta estima la cualidad de la renuncia, y acogen con agrado la Verdad. Desde la antigüedad, los corazones de los Bharathiyas están llenos de compasión.
He hablado muchas veces a los estudiantes sobre Max Muller. También se le llamaba «Moksha Muller», por sus nobles cualidades. Aunque era extranjero, su amor por Bharat no tenía límites. Quería dejar su envoltura mortal en esta sagrada tierra. Muchos de sus amigos le preguntaban qué tenía de especial Bharat. Él decía:
—El aire de Bharat contiene verdad. En el polvo de Bharat hay dharma. En el barro de Bharat hay amor. En el Ganges hay sacrificio. No hay otro país tan sagrado como Bharat. Lo que no hay en Bharat no lo hay en ningún otro lugar del mundo.
Aunque hayamos nacido en Bharat y nos llamemos Bharatiyas, no somos capaces de reconocer la grandeza de Bharat. Tenemos que hacer un gran esfuerzo para conocer la santidad y la grandeza de Bharat.
Un día, Balarama trajo a unos cuantos pastores de vacas y empezaron a quejarse a la madre Yashoda.
—¡Oh madre, Krishna siempre tiene hambre! Come en casa y fuera de ella, como un glotón. ¿Por qué tiene que comer barro? Hoy ha empezado a comer barro.
Yashoda se sintió triste y furiosa. Agarró la mano de Krishna y le preguntó:
—Krishna, ¿no te sirvo suficiente comida? ¿No comes suficiente mantequilla de los vecinos? ¿Por qué has empezado a comer barro?.
Krishna empezó a explicar.
—Oh madre, ¿soy un niño o un loco, para comer barro?
Aunque Krishna sólo tenía cinco años de edad en ese momento, al decirle a Su madre que Él no era un niño ni un loco, indicaba indirectamente que Él era El Poderoso. De esta manera Krishna revelaba muchos profundos secretos.
Nadie puede comprender en profundidad las leelas de Krishna. Tienen algunas implicaciones obvias y un significado profundo. Pero, hoy en dia, muy pocas personas conocen la realidad profunda. La gente esta llena de dudas. La Madre Yashoda vio todos los mundos en la boca de Krishna, pero aun así dudaba. ¿Cuál era la razón principal de esto? Era el sentimiento de que Krishna era su hijo. Es el apego físico lo que causa las dudas.
Uno debe apegarse al Atma. Cuando el Atma se fusiona con el Atma, todo se unifica. Esta relación átmica es la espiritualidad. La relación corporal es física. Krishna aclaró todas las dudas, y demostró, puso de manifiesto la Divinidad en todos.
Aunque todas las encarnaciones son divinas, el Avatara de Krishna fue especial en un sentido: Él pasaba todo el tiempo sonriendo y sonriendo, lleno de amor. Nunca se enojaba. Siempre estaba sonriendo. Esta es la principal cualidad de Dios. Dios no tiene rastro alguno de ego, orgullo ni celos.
Estas sagradas cualidades están presentes otra vez, solo en el Sai Avatar. En ninguna otra encarnación se notó esto. Aunque la Divinidad es uniforme en todas las encarnaciones, cada Avatar se expresó en base a las circunstancias prevalecientes. Ustedes deben desarrollar una fe plena en Dios. Así como tienen fe en sí mismos, tengan fe en Dios. Fe en uno mismo y fe en Dios: este es el secreto de la grandeza. Ustedes son Dios, y Dios es ustedes. ¿Por qué dejarse llevar por las dudas? De hecho, las dudas los arruinarán. Abandonen todas esas dudas. Desarrollen el amor, sigan el camino de la Verdad y experimenten la Divinidad. Este es el verdadero sadhana (la práctica espiritual), esta es la verdadera espiritualidad.
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