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90 02/09/96 Desarrollar pureza de corazón | 2 de Setiembre de 1996
Sai Kulwant Hall
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Este discurso no se publicó en la serie 'Sathya Sai Speaks'. Se publicó en Sanathana Sarathi, October 2014.
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¿Cómo podría percatarse del principio del Uno Mismo
una persona de mentalidad malvada, sin pureza de corazón?
Solo aquellos con pureza de corazón pueden percibirlo.
No olviden estas palabras de sabiduría.
(Poema en telugu)
Encarnaciones del Amor:
Quien aspire a tomar consciencia del principio del Uno Mismo y enseñarlo a los demás debe, en primer lugar, desarrollar pureza de corazón. Quien carece de pureza de corazón no puede tomar consciencia de Sí Mismo para enseñar a los demás.
Las serpientes venenosas y los escorpiones se introducen en una habitación desprovista de luz. No entran en una habitación bien iluminada. Del mismo modo, las malas cualidades como el deseo, la ira, el engaño, la codicia, el orgullo y los celos no pueden entrar en un corazón que brilla con amor puro. Sólo entran en el corazón que está desprovisto de amor sagrado. Por lo tanto, es necesario desarrollar un corazón puro y sagrado que esté lleno de amor y compasión. Llenen su corazón de amor a Dios.
El corazón de un ser humano debe estar lleno de las nobles cualidades de tolerancia, perseverancia, simpatía y contento. Sólo entonces podrá el ser humano comprender fácilmente el principio del Uno Mismo, y propagarlo. El principio del Uno Mismo no puede percibirse mediante la educación, la erudición ni la inteligencia. Para ello es de suma importancia la pureza de corazón.
¿Qué educación tuvieron almas nobles como Ramakrishna Paramahamsa, Kabir y Surdas? Ramakrishna no tenía un alto nivel de educación, sin embargo, ganó renombre y fama mundiales como Paramahamsa (persona que ha tomado consciencia de Sí Misma). Su pureza de corazón fue responsable de ello.
Para llegar a tener pureza de corazón no es necesario realizar cánticos, austeridades, meditación, ni estudiar los Vedas, las Escrituras y los Puranas e Itihasas (epopeyas y textos mitológicos). El amor a Dios es el único requisito para alcanzar la pureza de corazón. No hay nada más grande que esto. El corazón que está lleno de amor por Dios es verdaderamente un corazón humano.
Quienes deseen desarrollar pureza de corazón deben ser cuidadosos con respecto a su alimentación y sus hábitos. El cuerpo humano digiere los alimentos; la parte sutil de ellos se convierte en huesos, músculos y sangre, y la parte más sutil se convierte en la mente. Por lo tanto, la comida es responsable de la naturaleza buena y mala de la mente. Según como es la alimentación, así es la mente. Por lo tanto, es necesario consumir alimentos puros y sagrados (sátvicos) y saludables, con moderación. Antiguamente, los sabios y los santos vivían en los bosques comiendo solo frutas y tubérculos para mantenerse. Gracias a esos alimentos puros (sátvicos), podían llevar una vida de serenidad.
Quizás ustedes no sepan lo beneficiosa que es la comida sátvica. ¡Qué dichosos fueron Sita, Rama y Lakshmana, pudiendo consumir frutas y tubérculos durante su exilio!
La felicidad reside en una alimentación y unos hábitos adecuados. La felicidad no puede ser encontrada en comodidades mundanas y opíparas comidas. Sólo puede encontrarse en los alimentos naturales creados por Dios. No solo la comida, sino también el agua que se bebe debe ser pura. La parte burda del agua se excreta en forma de orina, y la parte sutil se convierte en el principio vital (prana).
Para un ser humano, la mente y el principio vital son lo más importante. Además, son interdependientes. Cuando se alcanza el estado de amanaska (más allá de la mente), no existe la mente. Para llevar una vida noble, es necesario consumir alimentos puros y tener buenos hábitos. La gente se engaña al pensar que el poder de la mente puede desarrollarse siguiendo el camino mundano. No pueden lograrlo, a menos que sigan el camino interior. El corazón es Himachala (la montaña Kailasa) en la que el Señor Shiva y Parvathi residen y realizan su danza cósmica, que otorga la dicha no sólo a los devotos sino al mundo entero. La forma divina del Señor Shiva es dichosa y encantadora.
El Señor de Kailasa ha manifestado su forma divina,
con la luna creciente adornando su cabeza,
con la dulce agua del Ganges fluyendo entre sus mechones enmarañados,
con su ojo radiante en medio de la frente
y el cuello púrpura reluciente como el brillo de una mora.
Lleva brazaletes de serpiente y un cinturón de serpiente,
todo su cuerpo está embadurnado de vibhuthi,
su frente está adornada con un punto de kumkum,
sus rojos labios brillan con el jugo del betel,
de sus orejas cuelgan pendientes de oro tachonados de diamantes
y todo su cuerpo resplandece con divina refulgencia.
(Poema en telugu)
Para experimentar la dichosa forma del Señor, es necesario tener pureza en los niveles del cuerpo, la mente y el espíritu, para lo cual son esenciales una buena alimentación y buenos hábitos. Por lo tanto, los estudiantes deben dar la debida importancia a su alimentación y sus hábitos. De hecho, todo su futuro depende de su alimentación y sus hábitos.
Para experimentar su divinidad innata, ustedes deben tener pureza no solo en la alimentación sino en todos sus esfuerzos. Esta pureza genera amor sagrado en su corazón. El amor no tiene forma, pero uno puede experimentar la dicha que da. La fragancia no tiene forma, pero la flor que da fragancia tiene forma.
Cuando hay amor en el corazón, se refleja en el rostro. Es el reflejo del ser interior. Cuando uno comparte su amor con los demás, experimenta más y más dicha. Esta dicha es eterna e imperecedera. No se puede experimentar en los objetos y las búsquedas mundanas. Solo se puede obtener siguiendo el camino de la espiritualidad (nivritti).
En el estado de vigilia, la mente influye sobre ustedes. Mientras tengan mente, verán el mundo que los rodea. Y mientras vean el mundo, no podrán escapar de la experiencia de la felicidad y la tristeza. ¿Qué es realmente responsable de la felicidad y la tristeza? La mente. En el estado de sueño profundo, no hay mente y, en consecuencia, no existe el mundo ni la experiencia de felicidad o tristeza. En la medida en que existe la mente, existe el mundo; en la medida en que existe el mundo, existen la felicidad y la tristeza. No hay felicidad ni tristeza cuando se trasciende la mente.
¿Cómo se puede trascender la mente? Se puede trascender la mente desarrollando amor a Dios. Dios está en forma de esencia (raso vai sah). Así como el azúcar impregna cada gota de almíbar, el amor impregna al mundo entero. Un mundo desprovisto de amor y dicha no puede existir. El amor es omnipresente, la dicha es omnipresente. Ningún ser humano, o mejor dicho ningún ser vivo, tiene existencia sin amor.
Les he contado esta historia antes. Era la época de la guerra del Mahabharata. El sabio Vyasa se dirigía al campo de batalla. En el camino, se sorprendió al ver un insecto que avanzaba muy rápido. Le confirió el poder del habla y le preguntó: «Oh, pequeña criatura, ¿por qué corres tan rápido? ¿Qué gran peligro te acecha?».
El insecto respondió: «Oh venerable sabio, la guerra del Mahabharata se ha vuelto muy feroz. Dentro de unos minutos, la carroza de Arjuna vendrá en esta dirección. No se puede describir la velocidad de su carroza. Estoy huyendo de este lugar para no ser aplastado bajo las ruedas».
No solo los seres humanos, incluso los insectos quieren protegerse. Todo ser vivo quiere estar seguro y protegido, y desea llevar una vida de felicidad y satisfacción. El amor está presente en todos los seres, pero se expresa de distintas maneras.
Ustedes ven el mundo que los rodea y lo llaman mundo (jagat). Pero un sabio les diría: «¡Oh insensato! Lo que ves no es el mundo sino Dios mismo». Es un necio el que ve pero no reconoce la realidad (Pashyannapi cha napashyati moodho).
Dios es la causa y el mundo es el efecto. Esta creación no es más que la manifestación de la causa y el efecto. El mundo no tiene existencia sin Dios. Por lo tanto, lo que ven a su alrededor es Dios mismo, en la forma del mundo. Cada uno percibe a Dios a su manera, según sus sentimientos y su fe.
En el mundo hay falta de paz y seguridad porque el sistema educativo moderno no cultiva en los estudiantes la fe en Dios. Una vez, una persona llevó a su hijo a una escuela para que fuera inscripto. Se encontró con el director y le dijo: «Señor, mi hijo es muy inteligente, pero tiene dos debilidades».
Cuando el director le pidió que le dijera cuáles eran las debilidades, el padre respondió: «No sabe lo que es bueno para él, ni escucha a los demás.»
Eso se parece al estado de una persona educada hoy en día. Las personas educadas están llenas de ego, creen que lo saben todo. Pero, ¿qué saben? Son tontos que no se conocen a sí mismos. ¿Qué puede saber un tonto sobre el mundo?
Uno puede adquirir una alta calificación académica como «master» o «licenciado»,
y alcanzar una posición exaltada,
uno puede acumular dinero, realizar actos de caridad y alcanzar nombre y fama,
uno puede tener fuerza física y disfrutar de una vida larga y saludable,
uno puede ser un gran erudito en el estudio y la práctica de los Vedas,
pero nadie puede igualar a un verdadero devoto del Señor.
Uno no puede alcanzar la liberación (mukthi)
sin devoción al Señor (daiva bhakthi).
¿Qué más se puede transmitir a esta asamblea de nobles estudiantes?
(Poema en telugu)
Uno piensa que es muy inteligente y que ha aprendido muchas cosas. Pero quien es verdaderamente inteligente no piensa de esta manera. El que carece de inteligencia piensa que es un intelectual.
Su vida florecerá y brillará como un ideal para los demás solo cuando ustedes desarrollen el amor a Dios. Deben convertirse en un ideal, en todos los aspectos. Lo importante es que se den cuenta del principio del Atma (el Uno Mismo). De hecho, todo ser humano es la encarnación del Atma. Pero, debido al apego al cuerpo, uno olvida el principio del Atma. Cuando abandonen el apego al cuerpo y desarrollen el apego al Uno Mismo (Atmabhimana), experimentarán la dicha.
Hay tres tipos de seres en este mundo. Algunos seres solo pueden vivir en el agua, otros solo pueden vivir en la tierra y otros pueden vivir tanto en la tierra como en el agua.
Del mismo modo, algunas almas nobles pasan todo su tiempo en constante contemplación de Dios. Otras llevan una vida mundana pero de vez en cuando piensan en asuntos espirituales. Su vida es como cabalgar sobre dos caballos; tenen una pierna en el mundo y la otra en la espiritualidad. Hay una tercera categoría de personas que llevan una vida totalmente mundana y no tienen ninguna inclinación espiritual. Debido a que están afectados por el frío de la ignorancia, ni siquiera pueden oler la fragancia de la espiritualidad. Por lo tanto, en el mundo las personas pueden clasificarse en teístas, ateos, teístas-ateos y ateos-teístas.
Ustedes tienen la gran suerte de haber sido bendecidos con el nacimiento humano. No todo el mundo puede alcanzar la vida humana, nacimiento tras nacimiento. De todos los seres vivos, el nacimiento humano es el más raro (Jantunam nara janma durlabham). El nacimiento humano es muy noble, exaltado y virtuoso. Es como un diamante precioso.
Pero la gente está dispuesta a cambiarlo por cosas insignificantes, que son como trozos de carbón. ¿Acaso quien conoce el valor del diamante lo usará como un pisapapeles sobre la mesa? No. El que conoce su valor lo guardará en un armario de acero bajo llave. Por lo tanto, en primer lugar es necesario conocer el valor del principio del Uno Mismo (Atma Thathwa).
Mira cantaba: «He encontrado la joya del Nombre divino» (Payoji maine nam ratan dhana payo). Ella consideraba el Nombre divino como el diamante más precioso.
¿Quién puede dar este precioso diamante? ¿Cómo se lo puede conseguir? Solo se lo puede conseguir por la gracia de Dios. No está disponible en un mercado ni en una tienda; está disponible solo en Dios. Dios es el dueño de este diamante. Por lo tanto, cuando ustedes se refugian en Él, el diamante se hace suyo. Ya saben cómo es. Brilla con el resplandor de mil soles. Incluso el resplandor de mil soles palidece en comparación con el brillo de este «sol».
¿Conocen el sabor del amor divino? Incluso la ambrosía divina parece insípida en comparación con la dulzura del amor divino. Su dulzura es inigualable e incomparable. Dios es la encarnación de la dulzura. «Su habla, Sus ojos y Sus miradas son dulces. Él es el Señor de la dulzura, y es la dulzura misma (Vachanam madhuram, nayanam madhuram, vadanam madhuram, madhuradhipathe akhilam madhuram).
¿Cómo puede alguien que ha experimentado esta dulzura desear los placeres mundanos, que son fugaces, momentáneos y efímeros? Solo aquellos que no conocen el sabor de la Divinidad anhelan los placeres mundanos. ¿Cuál es la razón? La razón es su ignorancia, que es a su vez el resultado de los pecados acumulados durante muchas vidas pasadas. Hoy en día encontramos personas que anhelan el dinero, la posición y el poder, pero no a Dios.
Uno puede presumir de inmensa riqueza, pero esta no puede dar la paz en este mundo.
Uno puede presumir de educación mundana, pero esta tampoco puede traer ni una pizca de paz en este mundo.
La paz solo se puede encontrar en un lugar: el templo del corazón.
(Poema en telugu)
La gente busca la paz, pero no se la encuentra en el exterior. Está presente en su interior. Aquellos que se esfuerzan por alcanzar la auténtica paz lo consiguen todo: riqueza, placeres mundanos, poder, nombre y fama. No necesitan ir en su busca. Llegarán a ellos por sí mismos. No tienen siquiera que esforzarse; la liberación cae prácticamente en su regazo, y experimentan la dicha del Cielo.
¿Qué es el paraíso? La gente cree que dormir bien en una cama blanda, en una habitación con aire acondicionado, es el paraíso. Esa no es la felicidad por la que uno debe esforzarse. La verdadera felicidad no puede derivarse de placeres físicos. |