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Discursos dados por Sai Baba

48. 20/10/82 Para toda la humanidad

20 de Octubre de 1982

Prashaanthi Nilayam

Dashara

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Con pocas virtudes y vasta erudición

¿Qué bien se puede hacer? ¿Qué honor puede uno ganar?

Con diez hectáreas donde no crece ningún cultivo

¿Qué se puede ganar?

Basta con tener una parcela fértil.

Encarnaciones del amor:

El Rig Veda, el primero de los cuatro, ha llegado hasta nosotros exactamente de la misma forma en que se lo recitaba en el pasado. Es un árbol muy extenso, con muchas ramas. De las 25 que existieron en el pasado, ahora solo disponemos de dos. Sin embargo, estas se han conservado intactas gracias a un elaborado sistema de memorización, por el cual, mientras un grupo de alumnos recita en serie, otro lo hace de atrás hacia adelante; un tercero omite sílabas alternas, etc. Las técnicas tienen nombres distintos como Jada, Mala, Shikha, Dhanda, Ratha, Dhwaja, Ghana, etc.

En el Rig Veda, la realidad en el hombre se establece como Prana (Energía Vital). Pero esto no coincide con el punto de vista, también encontrado allí, de que el Atma que esta encarnado en el hombre y en todos los seres vivientes es la Consciencia Universal eterna que no tiene atributos, ni características ni modos. El Rig Veda habla de tres lazos que perjudican al hombre. Primero, el lazo adhyáthmico, donde Atma significa la persona, y adhyáthmico se refiere a las enfermedades y dolencias que afectan a la persona, física y mentalmente. Segundo, el lazo adibhóutico produce dolor y sufrimiento a través de la relación con otros seres vivos, especialmente insectos venenosos, escorpiones, animales salvajes, etc. Tercero, el lazo adidáivico causa terror y pérdidas por los que pueden llamarse «actos de Dios», contra los cuales el hombre esta indefenso, como inundaciones, sequías, erupciones volcánicas, terremotos, avalanchas, rayos y meteoros. El Rig Veda prescribe medios para superar o atenuar las consecuencias de estas calamidades, logrando el progreso en los campos físico, mental y espiritual de la actividad.

El Rig Veda se ocupa principalmente del karma y forma parte del Karma kanda (el camino de la acción, para alcanzar el Absoluto). Hay tres etapas en el viaje del alma hacia su fuente: Karma, Dharma y Brahma. Karma es el cumplimiento cabal del propio deber tal como se establece en las escrituras, lo que es beneficioso para nuestro nivel y estatus. Mediante el karma hecho con algún beneficio en vista, el hombre progresa hacia el karma hecho sin ningún beneficio en vista, hecho como una obligación legítima, sin dejarse intimidar por la derrota ni dejarse afectar por el éxito. El hombre hace karma regulado por el dharma (la virtud, la rectitud). Entonces, su conciencia se purifica y se eleva y puede ayudarle a ser consciente de su realidad como el Sí Mismo que todo lo incluye, Brahman (el Uno Mismo supremo).

Sin pimpollo y sin flor, no surge ningún fruto.

Sin un pequeño fruto, tal vez incipiente y tierno,

Ningún dulce sabor puede crecer y gratificar.

La flor es karma, el tierno fruto es dharma y el sabor que gratifica es Brahman. El capullo florece por la devoción, y el fruto surge en la virtud y madura por la adquisición de la consciencia del Uno. Los tres son ingredientes inevitables. Para poner un ejemplo familiar, el chutney de coco que se prepara en casa tiene cuatro ingredientes: sal, ajíes, tamarindo y pulpa de coco. Conseguirlos todos, limpios y puros, en las cantidades necesarias, es el karma, el camino de la acción. Juntarlos y machacarlos hasta formar una pasta también es karma, parte del camino. Luego se pone un poco en la lengua para descubrir si sabe bien, como el auténtico chutney. Este es el Camino del dharma. Cuando descubren que si una pizca de sal lo completaría, la añaden en esta etapa. O, si está salado, se mezcla con un poco más de pasta sin sal, hasta que esté en su punto. Y, como recompensa, se deleitan. Esa es la etapa de la alegría, de la satisfacción, el fin del deseo, Brahman.

Nacer, crecer y envejecer es karma; nos damos cuenta de que vivir para uno mismo no es el camino hacia la felicidad. Tomamos el camino del dharma o la virtud, el sacrificio, el servicio. Pero descubrimos que ocuparse de problemas no proporciona una alegría duradera. Así que nos volvemos hacia la eterna fuente de la paz, la armonía y el deleite: Brahman, Dios.

Los Vedas no solo enseñan karma (ritos, rituales, votos, observancias santificadoras), sino también dharma. De hecho, se dice que los Vedas son las raíces que alimentan al dharma y lo mantienen firme: «Vedokhilo Dharma moolam». Puesto que el dharma es el sustentador del mundo entero y la ley que regula el cosmos, los Vedas tienen validez universal. Hay fuerzas tanto latentes como patentes que impulsan cada partícula u onda en el cosmos. Cuando funcionan coordinadamente, todo va bien. Pero cuando están desequilibradas y operan sin equilibrio, se produce el desorden y el desastre. Por ejemplo, el sol, la luna, la tierra, el fuego, el aire, el agua, todos ellos tienen que mantener un equilibrio para que reine el orden. Cuando el entorno se altera o distorsiona, el peligro es inminente. El agua se contamina y el hombre sufre enfermedades físicas y mentales por ello. La ciencia y la tecnología se jactan de sus logros en la conquista de los cinco elementos: espacio, aire, fuego, agua y tierra. Los manejan como si fueran juguetes a su antojo. No los tratan como medios para la paz y la prosperidad en la Tierra, para todos sus habitantes. Sus intentos de analizar y aprovecharse de los cinco elementos están provocando contaminaciones mortales y catástrofes naturales como sequías e incluso terremotos. Los cinco elementos tienen que ser adorados y tratados con reverencia, como lo indica el Rig Veda. Adórenlos con humildad. Entonces, ellos los recompensarán con abundante poder. Hoy en día esa reverencia ha desaparecido, en la codicia por la explotación.

Las cosas que confieren alegría también pueden conferir pena, cuando no se comprende su verdadera naturaleza. El consejo de los sabios calma nuestra mente y entusiasma nuestros corazones. Pero, a veces, puede perturbar la mente y deprimir el corazón, cuando sentimos que niega o desalienta nuestros planes y placeres favoritos. Aun así, la calidad del consejo es, en ambas ocasiones, sabiduría. Por ejemplo, los chubascos de lluvia son reconfortantes y, por tanto, bienvenidos. Pero a veces las gotas se convierten en granizo y golpean con fuerza, causando dolor. También son el mismo material, bienvenido bajo otra forma. En pocos minutos, las piedras corren como agua por el suelo y se convierten en regalos deseables.

La paz es inherente al hombre. Cuando el ego se convierte en egoísmo, el Aham se convierte en Ahamkara envolviéndose en una forma. El «yo» —puro y simple, mantenido puro y simple— es una cuestión de «ser»; pero cuando el «yo» se identifica con otra cosa, «soy un hombre, soy un monje, soy un estudiante, etc.» se convierte en una cuestión de «devenir». El yo se ha convertido en un «ismo», se ha puesto una forma, una vestidura, que después se resiste a abandonar: el akara que lo ha convertido en Aham-akara, ¡egoísta!

Cuando ustedes están en la cama, dormidos, soñando y vagando a través de variadas escapadas y experiencias, ¿qué le ha pasado al cuerpo que habían fomentado como ustedes mismos? Y mientras estám en el sueño profundo, ¿dónde se han refugiado todos los niveles de conciencia? El sueño es una muerte breve: la muerte es un sueño prolongado. Ustedes —el yo en ustedes— dotan de consciencia al vehículo material inerte llamado cuerpo. Ustedes son la Conciencia Cósmica, Dios, temporalmente en el papel del «yo». El complejo cuerpo-mente es el instrumento a ser utilizado para ese papel. Úsenlo para promover el propósito de Dios, ejecutando la voluntad de Dios. Este es el mensaje del Rig Veda.

Otra idea errónea que tienen algunas personas es que pueden suicidarse, o Atma-hathya. Entonces, planean castigar y destruir el cuerpo, que es inerte e incapaz de iniciativa. La mente tiene que ser castigada, porque la desesperación que abruma la voluntad de vivir es causada por la errática mente, no por el cuerpo. Adéntrense en los caprichos de la mente, aprendan a dirigirla por caminos rectos y emerjan como vencedores de la desesperación.

Los himnos del Rig Veda se han utilizado a lo largo de los tiempos para santificar acontecimientos y experiencias del hombre muy diferentes, tanto espirituales como aparentemente seculares. Esta distinción es artificial, pues toda la vida tiene que espiritualizarse. Se cantan los himnos del Rig Veda cuando el niño se inicia en los estudios védicos o en la recitación del Gayatri y otros mantras, cuando alguien tiene que ser bendecido en alguna ocasión feliz, cuando una boda tiene que celebrarse ceremoniosamente con la invocación a Dios, o cuando el cuerpo es enterrado o quemado después de que se ha ido el alma. Los himnos del Rig Veda tienen una gran potencia y despiertan pensamientos beneficiosos en los recitadores y en los oyentes.

Los videntes que vieron los himnos de los Vedas, los cantaron y los comunicaron. Eran 403 en número. Vashishta es el más destacado de los videntes, habiendo visualizado 104 himnos. Hay una historia sobre el sabio Bharadhwaaja, que intentó visualizar todo lo que debe ser conocido a través de la voz védica de Dios. Rezó al Señor de los Cielos, Indra, para que le concediera más y más años de vida, pero Indra, después de complacerle más de una vez, se rió de su tenacidad y le dijo, señalando una enorme cordillera frente a él: «Todo lo que has dominado hasta ahora no son más que tres puñados de arena, de estos picos. ¿Cómo podrás llegar a dominar completamente los Vedas?». Pero el sabio no se inmutó. Dijo: «Con gusto soportaré la carga». Carga, en sánscrito, es Bhara, y soportar también es Bhara. Por lo tanto, él fue conocido como Bharadhwaaja. Vamadeva y Agasthya son otros videntes notables, cuyas visiones ayudaron a la creación de 56 y 27 himnos o suktas. Vishwamitra ha contribuido con otros 56. Vishwaamitra fue capaz de transmitir a la posteridad el potente Gayatri Mantra. Su nombre significa «Amigo de todos» o «Bienhechor del mundo». Fue el Gayatri lo que le dio derecho a ganarse ese nombre.

El Rig Veda es enteramente el producto de la perspicacia de tales sabios. Cada nombre que se usa para Dios, cada ilustración que imaginamos de Su Gloria, están en el Rig Veda. Rama, Krishna, Sai, Ishwara, son todos la esencia misma de la gloria que describe, aunque ustedes no reconozcan las fuentes. Mantra significa «palabras que salvan a quienes meditan en ellas». Así, todo lo que se pronuncia con tal intención se convierte en sagrado, cargado de amor por los semejantes, por el mundo y por los elementos.

El Rig Veda enseña la lección de la serenidad. La alabanza es como el perfume del agua de rosas; cuando uno es rociado con ella, la sufre pero no la bebe, es decir, la acepta y prospera con ella. La culpa es como un medicamento. Examìnense a sí mismos para ver si tienen la enfermedad y, si la tienen, acepten la culpa y benefíciense de ella. La serenidad es una virtud divina. Todos los Vedas intentan ayudar al hombre a tomar consciencia de la Divinidad que hay en él y en todo lo que lo rodea. Imaginen la paz que obtuvieron los videntes gracias a esa toma de consciencia, y anhelen aprender las lecciones que los Vedas atesoran para toda la humanidad, independientemente de casta, credo, raza o nacionalidad.


Traduccion SBd