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28. 10/08/81 Poornaahuthi y Sharanaagathi | Conclusion of Vedha Purusha Saptaaha Yajna Conclusion of Vedha Purusha Saptaaha Yajna
8 de Octubre de 1981
Poornachandra Auditorium
Vijayadashami day
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El día de Vijayadasami, el ritual védico de siete días de duración, realizado para la promoción de la paz y la prosperidad entre todos los hombres de todas las tierras, y denominado Vedapurusha Yajna, (sacrificio dedicado a la Divinidad védica) concluye con la ofrenda de despedida a los dioses que presiden las diversas facetas de la naturaleza. Esto se denomina Purnahuthi (la Invocación más completa) y normalmente se vierten y arrojan muchas cosas valiosas en el fuego del sacrificio, el cual se adora y alimenta durante toda la semana. El ritual de clausura se denomina Samapti, palabra que suele traducirse como el Fin. Pero su significado real es la consecución de Sama Brahma (percibir que todo es Brahman). La ofrenda final es la de Uno Mismo, y es la culminación de los sacrificios realizados durante todo este tiempo. El significado de Purnahuti es cumplir el propósito de la vida terrenal mediante la entrega de Uno Mismo a la Voluntad Suprema o Brahman. Esto también se conoce como entrega o Saranagati.
¿Qué es exactamente Purnahuti o Saranagati? El significado más corriente es declarar: «Te ofrezco mi cuerpo, mi mente, mis posesiones, mi todo». Esta es una interpretación incorrecta. Esta interpretación es un signo de total ignorancia. Presupone que ustedes y Dios son entidades distintas, pero eso no es cierto. Dios no está separado de ustedes, porque Dios está en todo, en todas partes, en todo momento. «Ishwara - sarva - bhutanam. «¿Cómo puede entonces estar separado? ¿Cómo puede Dios ser una entidad separada? El agua, la ola y la espuma son distintas solo en apariencia. Los tres son lo mismo; solo sus nombres y formas crean la ilusión de diversidad.
Por supuesto, ustedes pueden anunciar y anuncian: «Entrego a Dios mi mente, mis pensamientos, mis sentimientos e imaginaciones». Pero su mente de mono se les escapa de las manos; ¿cómo, entonces, pueden capturarla, reclamarla como propia y entregarla a Dios? ¿Qué autoridad poseen para ofrecer algo de lo que no son dueños? Todo el proceso recuerda el proverbio telugu sobre el yerno que regalaba la propiedad de la suegra. ¿Cómo puede alguien dar a otro lo que no posee? ¿Está su cuerpo bajo su control? Cuando empieza a salir sangre de una vena de su mano, no pueden detener el flujo y corren al hospital y gritan: «¡Doctor, doctor, póngame una venda!». Cuando sufren un derrame cerebral y se les paralizan los miembros de un lado, son impotentes para repararlos. ¿Cómo hablan de entregar su cuerpo, sobre el que no pueden gobernar?
Tales afirmaciones, como entregar el cuerpo, la mente y el corazón, son sólo retórica sancionada por la tradición y el largo uso. El acto de entrega se menciona a menudo como Atma-arpana. La expresión es aún más ridícula. Siendo ustedes Atma en esencia, ¿cómo puede el Atma (Uno Mismo) ofrecerse a sí mismo? El cuerpo es un compuesto de los cinco elementos; no puede evitar la desintegración, pero el morador dentro del cuerpo no tiene nacimiento ni muerte, ni deseo ni desesperación, ni apego ni esclavitud. En verdad, ese morador es el Dios de Dioses, que reside como en ustedes como el Atma. Esto es lo que los videntes han experimentado. De modo que Atma-arpana es una expresión sin sentido. Ustedes no tienen nada que les pertenezca, que puedan reclamar como suyo para ofrecérselo a Dios.
Entonces, ¿qué significa o implica la entrega de Uno Mismo? Experimentar a Dios como omnipresente, no ser consciente de nada más que de Dios, eso es la verdadera entrega. Ver a Dios en todo, en todas partes, en todo momento, es el verdadero Saranagati. Él da, Él disfruta, Él experimenta. Si ofrecen y Dios acepta, se vuelven superiores; entonces, ¿cómo podría Dios ser todopoderoso? No deben reducir la gloria de Dios con afirmaciones tan altisonantes.
Uno puede ser un erudito capaz de interpretar las Escrituras. Puede leer o recitar el Bhagavad Gita decenas de veces. Por supuesto, estos son buenos logros y prácticas, pero uno tiene que cumplir su deber con devoción y disciplina. Lucir la túnica ocre no es devoción; los pecados no se desvanecerán cuando los mantras (fórmulas sagradas) salgan de la lengua; el mérito espiritual no puede acumularse en montones solo por sostener el Gita en la mano y aclamarlo en voz alta. El verdadero sadhu es aquel cuyos actos están de acuerdo con las palabras de consejo que pronuncia. La devoción no puede tolerar en el devoto el menor rastro de envidia o celos. Hagan que su vida cotidiana sea sagrada y pura. Hagan que su vida valga la pena mediante el servicio al hombre y el servicio a la sociedad. Este es el aspecto más importante de la entrega de Uno Mismo.
Traduccion SBd
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