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29. 14/08/79 Krishna como Amor | 14 de Agosto de 1979
Sai Kulwant Hall – Prasanthi Nilayam
Aniversario de Krishna
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Repitan el nombre de Krishna en la mente, cada momento de su vida. Lo encontrarán más dulce que el azúcar o la miel; de hecho, sabrá más delicioso que la ambrosía. Los hombres cuyo intelecto es estrecho e incapaz de alcanzar la inmensidad del más allá, los hombres que no bucean profundamente en los misterios de la existencia, no pueden alcanzar el éxito en la tarea de promover la paz y la prosperidad mundiales. Éstas dependen del establecimiento de la paz y la prosperidad en la sociedad y, puesto que la sociedad se compone de individuos, el individuo tiene que alcanzar la paz y la prosperidad para que el mundo brille en su gloria. Y, para que el individuo cumpla con esta obligación, tiene que derivar la fe y el fervor de lo Divino, que es su Realidad.
A menos que el hombre marche por el camino espiritual, no podrá estar en paz consigo mismo y con sus semejantes. Esa marcha le conferirá la paz, y con la paz, el bienestar. Hoy en día, dondequiera que nos volvamos, la gente habla de paz, pero sus acciones desmienten lo que ellos mismos profesan. Sólo aumentan los sentimientos de ansiedad y miedo. Cada individuo desea superar al otro en este juego. Como consecuencia, se descuida el espíritu y se contamina la mente. No hay comprensión genuina ni buena voluntad sincera entre los hombres. La vida es un pasar el tiempo sin sentido.
Diez intelectuales alumnos de un sabio llamado Paramananda vadearon un río desbordado y llegaron sanos y salvos a la otra orilla. Querían asegurarse de que los diez habían sobrevivido a la hazaña, así que se pusieron en fila para ser contados y cada uno de ellos hizo el recuento por turnos. Como el que contaba no se incluía a sí mismo como el décimo, descubrían que faltaba un hombre. Empezaron a lamentarse por el décimo hombre «que fue arrastrado por las aguas embravecidas».
Del mismo modo, los hombres que se enorgullecen de sus logros y realizaciones en la Tierra y en el espacio, se lamentan de su suerte porque la paz se les ha escapado de las manos. El hombre puede ahora contar las estrellas y caminar sobre la Luna, pero no tiene conocimiento de sí mismo. Entonces, ¿cómo puede experimentar el placer del parentesco con los demás? ¿Cuándo puede afirmar que ha alcanzado la meta de la plenitud? La dicha de la plenitud no está disponible en el mundo objetivo. Debe conquistarse volviendo la mirada hacia el interior. El hombre está ahora en la esclavitud, aunque no es consciente de ello. Pero está tan profundamente hundido en esta ignorancia que no hace ningún esfuerzo por liberarse.
Algunos declaran que su esposa e hijos, familia, casa y tierras, propiedades y posesiones son sus ataduras. Uno puede desecharlas y liberarse de ellas. Es un proceso relativamente fácil, porque no son las cosas que más los atan. La atadura más fuerte es la «ignorancia de la propia realidad». No saber quién es uno... ésta es la mayor desventaja. Hasta que esto se supere, la pena es inevitable, pues esta ignorancia envuelve al hombre con thamas, con lo irreal y con la muerte.
Sin el conocimiento de sí mismo, el hombre es llevado a creer que el mundo objetivo es verdadero y duradero, y a descuidar lo realmente verdadero y lo realmente eterno. ¿Qué es el Sí Mismo? También en este caso, el hombre alberga erróneamente falsas creencias. Se aferra a la creencia de que uno mismo es el cuerpo y se deleita describiendo sus componentes y características. Ignora el Atma: el sublime, sereno y siempre fresco Principio Divino que realmente es; el impulso siempre presente de expandir e iluminar. El impulso de contraer y limitar es la característica del animal. Negar el Atma, hacer caso omiso de su mandato, ignorar su existencia... éstas son las raíces del dolor.
Ahora, acerca de la muerte. El Atma no tiene nacimiento, y por lo tanto, no tiene muerte. Siempre existe, nunca desaparece. No tiene principio ni fin. No muere ni mata, ni puede decirse que sea inerte. Es el testigo en todos y cada uno. En el momento en que uno toma consciencia del Atma, se libera de la esclavitud de la pena. No crean que el mundo objetivo es válido; en el mejor de los casos es una imagen mental que sirve como una prueba. Esta es la razón por la que la oración de los sabios era: Asatho maa Sath gamaya (Llévame de la irrealidad a la realidad); Thamaso maa jyothir gamaya (Llévame de la oscuridad a la luz); Mrithyor Maa Amritham gamaya (Llévame de la muerte a la inmortalidad).
El verdadero objetivo de la vida humana es visualizar a Brahman y fundirse en Él. Los antiguos declararon que hay tres etapas en el camino hacia la meta: Karma jijnaasa, Dharma jijnaasa y Brahma jijnaasa (buscar el conocimiento espiritual a través de la actividad, la virtud y la Divinidad). Estas tres etapas han sido demarcadas, descritas y analizadas por eruditos durante siglos. A través del karma (actividad) uno se convierte en un individuo moral (dharma) y comienza a buscar la base de la moralidad (Brahman). Uno descubre que la virtud y la moralidad aumentan el propio Ananda, y que en todas partes, todo Ananda fluye del propio Brahman. Uno se da cuenta de que la actividad desprovista de este conocimiento es estéril y crea vínculos indeseables.
La declaración Upanishádica «Kaarunyam paramam thapah» se basa en esta consciencia. Significa «La compasión hacia todos los seres es la verdadera disciplina espiritual». El hombre es la corona de la creación; es el más elevado entre los seres vivos. Por lo tanto, tiene una gran responsabilidad. Tiene que amar a los demás seres vivos, servirlos y salvarlos, porque son sus parientes, que también tienen como núcleo el Principio Divino. Sin embargo, el hombre está demostrando ser peor que los animales, mediante el cultivo y la práctica del egocentrismo, el engreimiento, la envidia y la ira. Aunque el hombre está dotado de piedad, caridad, simpatía, fortaleza y alegría, ha renunciado a estas virtudes y se ha vuelto inhumano en su conducta y comportamiento. ¡Imaginen un tigre que logra entrar en el cobertizo del ganado! Las tendencias viciosas son como los tigres; destruyen las virtudes sátvicas (puras). Una vez que ustedes reconocen el alcance de esta calamidad, tienen que resolverse a destruir a estos salvajes intrusos.
El hombre puede ser salvado solo a través de bhakthi y prapatthi (devoción y dedicación). Bhakthi (la devoción) no termina con japa, bhajan y dhyana. Consiste en la devoción al ideal, el ideal de deshacerse de la bestia y elevarse a lo Divino; renunciar al pashu (animal) y ganarse a pashupathi (Dios). Esta es la llamada, y solo aquellos que prestan oídos a esta llamada merecen ser etiquetados como Hombres. Para presentar al hombre este destino Supremo, este destino divino, Dios mismo, aunque no tiene nacimiento, adopta la forma humana porque Él es Gopala[1]. “Go” no sólo denota a la vaca, sino también a los jeevi (los seres humanos) y otros seres vivos. Este día, Krishnaashtami, es el día en que comenzó la carrera avatàrica (encarnación) de Krishna. Krishna llamó al hombre a elevarse de la bestia a Brahman. Por devoción y dedicación a Él, el hombre debe ganar la consciencia de que no está relacionado con todas las cosas que lo «atan»: el cuerpo, las riquezas, la familia, los atributos y los sentimientos.
Para Krishna, la avataridad era un leela (deporte divino). Su vida fue Su Mensaje. Él fue la encarnación del más noble y fructífero Karmayoga (comunión divina a través de la acción desinteresada y dedicada). Sus acciones no tenían rastro de egoísmo, orgullo ni envidia.
Krishna se encargó de conducir el carro de guerra de Arjuna. Cada día, tras la batalla, lavaba los caballos, los alimentaba y los cuidaba, aplicándoles bálsamo en las heridas. Por insignificante que fuera la tarea, la ejecutaba con el esmero y entusiasmo que se debe dar a la tarea más importante.
El hombre ha sido dotado de iccha shakthi (fuerza de voluntad) para este propósito, para querer el bien, lo que ennoblece y lo que inspira. Los otros dos shakthis que se le han dado son jnana shakthi (el poder de conocer) y kriya shakthi (el poder de actuar). Para mostrar la interdependencia de estos tres shakthis, he aquí un ejemplo: «Ustedes tienen el deseo de beber una taza de café, tan insistente que desean que se cumpla. Pero la mera iccha (voluntad) no puede producir café. A continuación, utilizan su jnana (sabiduría) y se consiguen un calentador, un poco de agua, azúcar, leche y café. Pero su iccha original sigue sin realizarse. A continuación, utiliizan kriya (la acción) y preparan el café que querían y sabían preparar».
Supongamos que el iccha shakthi desea alcanzar a Dios. El mero deseo es demasiado débil para alcanzar la meta. Jnana shakthi les aconseja no desesperar, ya que hay maneras por las cuales pueden triunfar. Les presenta varios sadhanas. Kriya shakthi los adopta y los inspira a ustedes a actuar, a perseverar en la práctica, hasta que alcancen el objetivo. Desgraciadamente, 99 de cada 100 hombres utilizan sólo icchaa shakthi; se detienen en el deseo; no persiguen ni alcanzan la dicha que los espera. Su fe vacila; no marchan con valentía. Iccha impulsa a obtener el máximo puntaje en el examen, pero jnaana es ignorado y kriya queda sin hacer. Si mostraran como kriya una milésima parte de ese iccha, podrían obteer fácilmente el máximo puntaje en el examen.
En el Bhagavad Githa, Krishna explicó los métodos en que estos tres poderes pueden ser cultivados y utilizados por el hombre. Ante todo, el deseo maligno de dañar, injuriar e insultar a los demás debe ser desarraigado de la mente. Los retoños de la devoción y la dedicación solo pueden crecer en mentes empapadas de karuna (compasión). ¿Cómo pueden brotar las buenas semillas en un suelo salado? Compasión significa reflejar en nuestra mente las alegrías y las penas de los demás, y responder con alegría y simpatía. Para que esto ocurra, la mente debe limpiarse, y llegar a ser un fino espejo.
Dios responderá a sus plegarias de alivio sólo cuando ustedes respondan con simpatía a las necesidades de los demás. La vida no debe desperdiciarse en actividades egoístas, ciegos a la angustia de los demás y sordos a sus gemidos. Sufran por igual, regocíjense por igual; según Krishna, esto es Samathwam (ecuanimidad). Practiquen esta igualdad y tengan éxito en ella; según Él, esta es la manera de ganar Su Gracia. Puede que no sean recompensados materialmente por actos compasivos, pero la recompensa más alta es la alegría que obtienen y la alegría que otorgan. El cuerpo, con todas las preciosas y únicas cualidades que lo equipan, les ha sido dado para que puedan «querer» así, «saber» cómo lograrlo y «actuar» en consecuencia. Se les ha asignado un bloque de «tiempo» para que puedan beneficiarse utilizándolo provechosamente para estos santos propósitos.
Sin embargo, cada uno es vencido por el egoísmo. Quiere que los demás le respeten, pero no está dispuesto a respetar a los demás. Se esfuerza por ser feliz, pero no está dispuesto a hacer felices a los demás. La mayoría de la gente está contenta si es feliz; muchos están contentos cuando tanto ellos como los demás y a su alrededor son felices; unos pocos se someten de buen grado a penurias con tal de hacer felices a los demás. El primer grupo puede compararse al foco que arroja luz solo en la pequeña habitación donde está encendida; el segundo es como la Luna, cuya luz, aunque extendida, no es lo bastante brillante para dar un conocimiento claro de las cosas; el tercero es el Sol, que brilla sobre todas las cosas y revela su naturaleza y características.
Entre las disciplinas devocionales, instalar una imagen o ídolo del Señor en el hogar, y adorarlo, es la menos valiosa. La celebración de Krishna Janmashtami no debe limitarse a pujas especiales y platos extra para el almuerzo. Esta mezquina agenda surge del deseo de atraer la Gracia de Krishna. Pero esa Gracia solo puede ganarse mediante la observancia de las enseñanzas de Krishna. No será conferida por que tengan orgullo y hagan una pomposa exhibición. Adorar a Krishna mientras se evitan Sus enseñanzas es un sacrilegio. Pueden renunciar a la adoración, y sin embargo ganar la Gracia si intentan sinceramente avanzar por el camino que Él ha marcado.
Krishna fue la encarnación del Amor. Por lo tanto, el Amor es la virtud que Él más aprecia. El amor tiene que convertirse en actos concretos de compasión. Cultiven la compasión y desarrollen la comprensión con empatía, hasta que alcancen la meta de fundirse en la encarnación del amor, Krishna.
Hay muchos entre ustedes que se dedican al sadhana. ¿Cuál es el propósito básico del sadhana? Cada ejercicio del sadhaka (aspirante espiritual) es una corriente de agua que avanza hacia el mar de la Gracia. Crean que el amor que los impulsa a servir y simpatizar es una chispa del amor de Dios.
[1] Gopala (sánscrito): persona que guía el ganado, pastor.
Traduccion SBd
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